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Julio Cesar Falcioni: Cuando le atajé dos penales a Maradona fue una noche de suerte y nada más

Martes 05 de Agosto de 2014
El estratego de U. Católica narró a fondo a CiudaddelDeporte.com su notable trayectoria como arquero y DT, revelando además imperdibles episodios.
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Entrenador, periodista y ex futbolista. Arquero de mil batallas en los setenta y ochenta. Con expresión pausada, juiciosa y correctos modales, JULIO CESAR FALCIONI comparte con la CASA DELDEPORTE después de la siesta. En el hotel Regal Pacific de Las Condes, cuartel donde la “UC” espera su choque frente a Cobreloa, el nuevo DT franjeado viaja a su pasado de gran portero y retorna a un presente estudiantil  que busca bajar una estrella después de cuatro años. Esto y más, junto a la CIUDAD DEL DEPORTE.

Emblema de un América de Cali que deslumbró al continente, el “Facha” repasa aquel equipo que jugó tres finales consecutivas de Copa Libertadores -una de película-, su derrotero entre los tres palos y, entre otros sucesos del balompié de siempre, determina su incipiente labor en la precordillera. Y lo hace complacido con Viña del Mar, cuyo deporte trasciende al concierto internacional. Es el nuevo “Emperador” universitario, un flamante Cruzado Caballero…   

Falcioni, único golero que atajó dos penales a Maradona en un solo juego, protagonista de una final milagrosa animada en 1987 en Ñuñoa -la más dramática de la historia del fútbol mundial- y técnico de un bisoño James en Banfield, se reúne con rigurosa puntualidad con la CASA DEL DEPORTE. “A las cinco nos juntamos en el hotel, ahí nos vemos después de largos años, desde el ‘87”, fija desde su fono.

“Nací el 20 de julio del ‘56, el Día del Amigo, en Argentina se celebra ese día los 20. En Versalles nací, Buenos Aires, cerquita de Liniers”, descubre uno de los máximos ídolos del América cafetero. Y alarga de motu proprio: “Elba Julia Capdevila y Julio César son mis padres, Claudia es mi hermana y mi esposa es Ada. Mis hijas, Natalia y Laila, tienen 32 y 30 años. Y tengo tres nietos, Valentino, Santino y Filippo…

“Sobrenombres tuve varios. ‘Pelusa’, ‘Facha’, en Colombia me pusieron el ‘Gato’, y el ‘Emperador’ en Banfield, cuando dirigí al club a su primer título el 2009”.

Estudio periodismo deportivo y tuvo a Carlos Bilardo como compañero. El “Narigón” lo marginó a última hora de Italia ’90. ¿Se molestó con él, compartió su decisión…?

Estudié tres años, desde el ’95 junto con Carlos… No me lo dijo personalmente, a pesar de eso no me molesté. Sí me dolió, pero son las cosas que tiene el fútbol. Fue una decisión técnica, uno como jugador cree tener la capacidad para estar en la selección. Así lo creía. Yo estaba trabajando con el grupo que fue a Italia.

¿Cuándo debutó en Primera, Julio?

El 22 de febrero del ’76, por Vélez Sarsfield. Ganamos 2-1 a Temperley en cancha de ellos, por el Campeonato Metropolitano. Juan Urriolabeitia, el “Vasco”, me hizo debutar. Y mi último partido lo jugué por Once Caldas el ’92.

¿Quiénes fueron los arqueros que admiró?

Como hincha de Vélez, iba a ver mucho a (José Miguel) Marín. En esa época había muy buenos arqueros en Argentina, una cantidad impresionante: Carlos Fenoy, de quien fui compañero, Mario Agustín Cejas, (Carlos) Buticce… pero Marín me gustó mucho, jugaba en Vélez en los sesenta y comienzo de los setenta.

Usted es dueño de una verdadera hazaña, no sé de otro meta en el mundo que le haya contenido dos penales a Maradona en un partido, cuando ya era Diego Armando Maradona…

Fue una noche de suerte y nada más… fue el ’80, en un campeonato de verano, un cuadrangular que se hizo en la cancha de Vélez con un equipo suizo y otro brasilero. Jugamos la final con Argentinos Juniors, ganamos 1-0 y tuve esa suerte. Uno lo tiré al córner y el otro rebotó para adelante. En Colombia también ataje dos en la final del torneo ‘87, ganamos 1-0 a Nacional en Medellín y clasificamos a Copa Libertadores.

EL AMÉRICA QUE FASCINÓ. Hablemos de la Libertadores, de ese América espléndido plagado de figuras. El ’85 enfrentaron en la final a Argentinos Juniors…

Siempre he dicho que ese América fue el mejor equipo de Sudamérica en esa década, ganó muchos títulos colombianos y a la vez participó muy activamente en las Copas Libertadores, llegando a semifinales y a tres finales seguidas. Le faltó coronarse pero sí fue el mejor. El ‘86 jugamos con Católica y Cobresal en la primera fase y el ’87, con Cobreloa en semifinales.

¿Cómo fueron los duelos con Argentinos?

Fue una serie muy pareja. Perdimos 1-0 en Buenos Aires, ganamos 1-0 en Cali y empatamos a uno en Asunción, jugando 120 minutos. Y se definió 5-4 en los penales… fue muy parejo. Argentinos también tenía figuras, Claudio Borghi, Sergio Batista, Enrique Vidallé, “Pepe” Castro…

El ‘86 fue menos parejo, definieron con un gran River Plate…

River fue mejor que nosotros, ganó los dos partidos, fue más contundente. Nos encontramos con un equipazo dirigido por el “Bambino” Veira. Te hablo de Pumpido, Ruggeri, Américo Gallego, el “Beto” Alonso, Antonio Alzamendi, el “Búfalo” Funes, Roque Alfaro…

La del ’87 en nuestro Estadio Nacional fue increíble. Sinceramente, la más dramática que he visto. Los últimos segundos del alargue nos sacudieron, hasta hubo lágrimas por tanta emoción…  

Sí, es posible, dramática, injusta… Al año siguiente se cambió el reglamento, con el que hubiésemos sido campeones por la diferencia de goles. Marcaba que teníamos que jugar noventa o 120 minutos en caso de igualdad de puntos, nosotros teníamos la diferencia a nuestro favor y perdimos en el minuto 120.

¡En el 14 con 58 segundos del segundo complemento surgió una vez más el misterio charrúa, la “Zona Uruguaya”! ¿Hay palabras para descifrar lo que sintió cuando Diego Aguirre, de Peñarol, le anotó el 1-0?

No, no hay, imposible, todavía no encontramos respuestas a eso. Con el 0 a 0 éramos campeones. Fue un golpe duro pero volví al torneo local y atajé esos dos penales en la última fecha del campeonato. Volvimos a clasificar a la Copa y fuimos semifinalistas, perdimos por un gol con Nacional de Montevideo que fue campeón el ‘88. Otro golpe duro fue estar desafectado de la selección… Son situaciones complicadas, son cosas que marcan la carrera de uno.

FALCIONI, DT. Ya como técnico, llevó a Banfield en 2009 a lograr el primer título de su historia. Condujo a James Rodríguez, ¿cómo llegó el colombiano a su cuadro?

Llegó con un grupo de jugadores colombianos, desde Envigado, a la cuarta o quinta división. Tenía 17 años. Estaba relegado a jugar en reserva o en la división menor, lo vimos y le dimos mucha continuidad. Lo cambiamos de puesto, él era enganche definido, lo hicimos jugar como volante por la izquierda en ese Banfield que fue campeón. James es el extranjero más joven en la historia del fútbol argentino que recibió un título siendo titular.

Hicieron una buena Libertadores 2010 con James como promisorio valor…

Fuimos eliminados por Internacional de Porto Alegre en segunda fase, con el equipo que ganó esa Libertadores. Quedamos en el camino porque nos anotaron un gol de visitante, ganamos 3-1 y en Brasil caímos 2-0. James anduvo muy bien, anotó cinco goles y ya mostraba lo que hizo en el Mundial.

¿Quién fue su mejor entrenador?

Tuve la suerte de tener muchos y muy buenos. A Gabriel Ochoa Uribe lo tuve diez años en Colombia, te nombro a don Victorio Spinetto, Osvaldo Zubeldía, al “Vasco” Urriolabeitia, Menotti, Bilardo, al “Bambino” Veira… una cadena de nombres importantes que te dejan enseñanzas y aprendizaje para el día que quieras ser técnico.

Elabore un podio con los técnicos citados.

Pongo al doctor Ochoa, sin espacio a dudas. Con él gané varios campeonatos colombianos, fui su arquero insignia y fuimos grandes protagonistas de la Libertadores en los ochenta. El doctor -sí, era médico- es para el América un hombre importantísimo en su historia. Fue arquero también.

BRASIL 2014. Hablábamos de James, ¿fue el mejor del Mundial? El torneo de la FIFA aún suena, junto con Pinilla, los penales...

Cuando me preguntaban por James, acotaba que era un jugador que no tenía techo, con unas condiciones técnicas excepcionales, que iba a seguir creciendo. Había incorporado movimientos para diferentes posiciones, lo que lo convertía en un jugador muy completo. Además, su interpretación táctica… cada día vemos a un jugador con mayor relieve.

¿Respondió Messi a las expectativas?

Tuvo un Mundial bueno, todos esperaban mayor vuelo de él, convirtió cuatro goles. Su equipo llegó a la final. Pero lo mejor, sin dudas, fue la aparición de James. Hubo otros que también destacaron, como los alemanes Müller, Schweinsteiger, figuras que tienen más experiencia y que han sostenido el campeonato mundial de su selección. Y hubo varios arqueros que anduvieron en gran forma, el de Costa Rica, el holandés, el mismo Sergio Romero.  

¿Le gustó Chile?

Me gustó y deseaba que fuera de lo mejor, soy parte ahora de este fútbol, uno siempre quiere que al sudamericano le vaya bien. Es una excelente selección, con valores que estaban en la edad justa para la competencia, con un fogueo y trabajo importante en clubes de Europa. Hizo un Mundial correcto, a la altura de los jugadores que tenía.

¿Ha sido notoria la labor de Sampaoli, asumiendo el relevo a lo que indiscutiblemente dejó Bielsa?

Sí, la continuidad en los trabajos es siempre bienvenida, especialmente cuando se obtienen resultados. Bielsa hizo un cambio profundo en el fútbol chileno, en la idea de juego, en la templanza para encarar cada partido. La prolongación de Sampaoli ha sido acertada al seguir esa misma línea, sacándole y pidiéndole al jugador su máxima expresión.

Argentina en general, ¿qué le pareció?

Fue un cuadro correcto que encontró la sintonía una vez pasada la primera ronda, donde no dejó meter espacios a los rivales. Tuvo la provocación de no permitir eventuales espacios, consiguió sortear los partidos y marcar la diferencia para llegar a la final. Y en ésta, no tuvo la pericia de convertir primero… si llegaste a la final, es porque realizaste el trabajo cabalmente para estar en el momento decisivo, en el que cualquiera puede ser campeón.

Alemania fue el rotundo campeón, ¿no?

El que gana siempre es el justo campeón. Por los méritos de llegar al máximo partido, ese solo hecho da argumentos para sentirse campeón. También hubiese sido de plena justicia que haya ganado Argentina, el enfrentamiento fue parejo, con justeza real, hubo un solo gol de diferencia y en la agonía… pudo haber sido al revés.

Y Brasil…

Tuvo una tarde de esas que no se perdonan, que entró a la historia, quedando muy golpeado para poder continuar. Se le cayeron dos jugadores muy importantes que mermaron su estructura, por lesión y suspensión. Neymar y Thiago Silva eran dos pilares. Mal Brasil, todo el mundo lo vio.

FÚTBOL CHILENO Y LA UC. En el torneo local sólo tres luchan por el título y el resto es comparsa, participa por si rasguña un cupo a un certamen internacional secundario. ¿Está de acuerdo?

Lo que pasa es que hay clubes con mayor poder adquisitivo, por consiguiente tienen mayores posibilidades de contratar determinadas figuras y cuerpos técnicos. Como sucede en Argentina y en todo el mundo. No todos tienen la misma posibilidad, o sea, Barcelona y Real Madrid tienen mayores patrimonios que el resto de los clubes. Pasa también que el fútbol se ha emparejado en lo táctico y físico, ha hecho que equipos con menores recursos y con estrategias interesantes hayan podido capitalizar buenos resultados.

Católica no es campeona desde hace ocho campeonatos, desde 2010. ¿Siente la presión de una hinchada que se ha habituado a los subtítulos?

Vinimos sabiendo que tenemos la presión, siempre donde he ido la tenemos. Sé que debo conseguir objetivos, a veces campeonar, en otras salvar equipos del descenso. Hemos trabajado bien en Católica, esperemos tener la capacidad del trabajo del día a día y de lo que hagamos en cada partido. Con esto, vamos a marcar para ver realmente para qué estamos. Tenemos que darle alegrías al hincha que en cada cuadra y semáforo así lo pide.  

¿Por qué optó por la UC?

Porque es un club muy serio y responsable en todo lo organizativo, con una excelente estructura. Me reuní con su secretario técnico, el “Tati” Buljubasich, me mostró todo lo que es el club, su andamiaje operativo, las diversas áreas y la organización que estaba montada. Me pareció interesante trabajar en un club con un cumplimiento como el que tiene la Católica.

Usted viene a campeonar. Lo fue con Banfield y con Boca…

Vengo a hacer lo mejor. Cuando empieza el torneo, uno arranca con la ilusión de ser campeón; después, con lo que hagan los jugadores dentro de la cancha, veremos para qué evento estamos.

Si un torneo contempla dirimir por penales, play offs  por ejemplo, ¿los practica?

Los hago patear a todos, en diferentes momentos, porque pueden vivir esa situación. Algunos no están acostumbrados. Pero no es que lo practique tanto, sino que más bien provoco la situación, es difícil hacerlo en el entrenamiento, en el que no hay gente ni presión. En San Carlos existe mucha quietud y no hay compromiso… al que patea, el arco se le hace mucho más chiquito.

¿Está conforme con lo expuesto en tres fechas, en Copa Chile y en algún amistoso?

Sí, vamos mejorando. La intención es tener un equipo parejo, que sea seguro y contundente. Seguramente en el trabajo diario y en cada enfrentamiento tendremos altos y bajos, pero como te decía, tomaremos las mejores decisiones para vernos fuertes y ser protagonistas del torneo.

FALCIONI REPASA LA HISTORIA. ¿Qué jugadores chilenos de ayer y de hoy destaca? La CASA DEL DEPORTE es historia y contingencia, Julio.

Eso está muy bien, yo soy periodista (riendo)… Recuerdo a Elías Figueroa en los setenta, un estandarte de las selecciones chilenas. A Osvaldo “Pata Bendita” Castro… una vez vine a Chile con Vélez y enfrentamos a ese Pata Bendita que pateaba como un burrrro… En Colombia jugué contra (Jorge) Aravena, fui compañero de Luis Marcoleta en el América. En la historia me he cruzado y he competido con muchos. De hoy, están las figuras que recorren el mundo, en Boca tuve a Gary Médel un poquito tiempo antes de su paso al Sevilla. Hay jugadores de un altísimo nivel: Bravo, Herrera y Toselli, Aránguiz y Marcelo Díaz. En Independiente dirigí a “Pepe” Rojas, cuando jugaba de lateral (sonriendo), era muy jovencito. Y no me olvido de la pareja Zamorano-Salas ni de Carlos Caszely, lógicamente.

Aludió a Bravo y a Toselli. Defínalos, usted estuvo 16 temporadas entre los tres palos, conoce los secretos de un puesto ingrato.

Excelentes. Bravo dio un paso histórico llegando desde la Real Sociedad al Barcelona, muy meritorio. A Toselli no lo he manejado todavía porque venía de una lesión de la selección y ha estado en recuperación, lo tenemos que apurar para que esté apto. Chile tiene una camada muy buena de arqueros, Herrera, Paulo Garcés, algunos jóvenes, otros con más experiencia. Y todos con un rendimiento parejo.

¿Qué futbolistas internacionales resalta?

Jugué con valores de altísimo nivel internacional, como el “Loco” (Ricardo) Gareca, Carlos Ischia, César Cueto, Julio César Uribe, Roberto Cabañas, Roque Alfaro, Anthony de Ávila, Willington Ortiz que está en la galería de los más grandes de la historia de Colombia… todos ellos compañeros en el América. De hoy tenemos a notables figuras que he dirigido: James, Sergio Agüero, Rodrigo Palacio, Lucas Biglia… Me ha tocado guiar a varios que hoy están en la cúspide del fútbol, por suerte para ellos.

No mencionó a Maradona. ¿Es el mejor de todos?

Es un hombre que marcó gran historia, es difícil comparar diferentes épocas porque las estructuras de juego han cambiado mucho. Diego es de los más emblemáticos y carismáticos que ha dado el fútbol, tuvo los mejores rendimientos. Está dentro de los jugadores de excepción, con un carisma impresionante, está en el Olimpo. Han pasado veinte años que dejó de jugar y aún se le valora como si estuviera dentro de la cancha, en la que dejó una marca muy importante.

Usted vio a Pelé…

Lo vi, sí, pero digo que son etapas distintas. Primero me hablaban de Di Stéfano, después de Pelé, Johan Cruyff, Maradona, otros de Messi. Son ciclos diferentes, entonces es difícil marcar a uno como el mejor de todos. Creo que Maradona está en el podio.

Viña del Mar también es histórica, ¿qué sabe de ella?

Es la CIUDAD DEL DEPORTE me has dicho, y es muy bella. El ’86, cuando vinimos con el América a jugar la Libertadores, fuimos a Viña a pasear, a almorzar. Espero que en mi estadía en Chile, una vez que mi familia ya esté instalada, podamos visitarla con más tiempo. Recuerdo que es linda y me has contado que tiene muchísimo deporte… Conozco el Festival, lo he visto, es muy conocido. Ojalá estemos aquí para ir a verlo. Ahí voy a necesitar tus servicios y los de Javier (Aravena) para que me inviten (sonríe)…

Y decíle a los viñamarinos que son hinchas de Católica, sé que los hay, que estamos tomando las mejores decisiones para que el equipo consiga los resultados anhelados y un mejor funcionamiento. Estamos seguros que lo lograremos con el plantel que tenemos, un grupo que va a dar todo para que el hincha de Católica esté contento después de cuatro años. Esperemos que el de Viña también.

Contentos están los seguidores de la “UC” por el aplastante 5-1 propinado a Cobreloa en los “contrafuertes cordilleranos”, el sábado último. Como los amantes del fútbol que, en la cara internacional de la CASA DEL DEPORTE, se han regocijado con lo transmitido por JULIO CÉSARFALCIONI, un DT estudioso y amo de una trayectoria y de sucesos admirables. Un Cruzado Caballero tan sereno y templado como la CIUDAD DEL DEPORTE.

Por Mario Ramírez Escudero

 
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