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Carolina Crespita Rodriguez: “Gané seis de los diez asaltos y marqué los puntos más claros”

Lunes 18 de Agosto de 2014
La doble campeona mundial, aún con su mente puesta en una noche soñada, se sinceró con CiudaddelDeporte.com. Conozca a la “Crespita”.
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Largo y serpenteante fue el camino hasta el Centro Cultural Palacio de La Moneda, donde la CASA DEL DEPORTE conversó con una campeona mundial. En extenso, a fondo, más allá de su vida sobre el cuadrilátero. Lento camino en el que las luces, fotos y autógrafos marcaron la tónica. El peatón -centenares- no dejó tránsito libre a CAROLINA VERÓNICA RODRÍGUEZ, la Crespita que, afectuosa, devolvió el reconocimiento que le hizo sentir su pueblo. Luego del encuentro que sostuvo con la Presidenta Michelle Bachelet y con la ministra del Deporte, Natalia Riffo, la nueva estrella del deporte chileno se confesó con la CIUDAD DEL DEPORTE. Cuatro días después de retener su reinado en el Estadio Nacional.

En el viaje desde la Casa de Gobierno al diálogo con Carolina, recordé trozos del boxeo criollo mientras la campeona era latamente requerida. Retuve en mi mente lo que leí y lo que me reseñaron mi padre, un tío -José María- y distinguidas plumas de nuestro periodismo. Como Edgardo Marín, por citar una. También lo que alcancé a ver, afortunadamente. Recordé a Arturo Godoy, quien en 1940 enfrentó dos veces a Joe Louis por el cinturón de los pesados; a Carlos Lucas, Ramón Tapia y Claudio Barrientos, medallistas olímpicos en Melbourne 1956. A Antonio Fernández, “Fernandito”, ídolo en el Luna Park de Buenos Aires nada menos, donde fue apodado el “Eximio”. A Estanislao Loayza, José “Cloroformo” Valenzuela, Godfrey Stevens, Benedicto Villablanca, Cardenio Ulloa… Y a Martín Vargas, como debe ser. A púgiles que llenaban el club México y el Caupolicán, consagrando veladas inolvidables. Como la del sábado 9 en el Nacional, que vino, en parte, a revivir eso que llaman “todo tiempo pasado fue mejor…”

No es así, Carolina…       

Fue una linda noche, una gran velada, volvió la familia y las mujeres al boxeo nacional. Fue dentro de un marco muy bien organizado, contamos con el apoyo de la prensa, del público, de TVN... Cuánto tiempo que una pelea no marcaba tanta sintonía… Pero no quedé conforme con mi rendimiento… Bueno, después hablamos de eso, encantada.

“Siempre vivo en 55 kilos y mido 1.60. Y vivo en Puente Alto. Nací en La Pincoya, el 30 de septiembre de 1983. Mis padres son Alicia Solorza y Moisés, somos cinco hermanos, Alex, Eric, ‘Pato’ y Margarita. Yo soy la más chica, la guagua. No tengo hijos, soy soltera y no pololeo”, declara a VIÑA CIUDAD DEL DEPORTE la monarca de la división gallo de la FIB y de la WIBA, desplegando que “soy contador general también, pero trabajé un solo año -el 2005- y me dediqué cien por ciento al deporte…   

“La enseñanza media la cursé en el Liceo Comercial B 40, que está en Valdivieso, en la comuna de Recoleta. La básica en La Pincoya y después de la educación superior, en la que estuve poco tiempo, decidí dedicarme al deporte como ya lo dije. Toda la plata se fue para allá”.

Dijiste que no tienes pareja, ¿el boxeo te lo impide o siempre hay tiempo para todo?

No he pololeado mucho, he tenido dos relaciones serias, no más. La última fue el 2006. Cuesta llevar una cuando te entregas absolutamente al deporte, el primer pololo me decía que iba al gimnasio con el solo interés de ver a los hombres. No consideraba que esto a una le gusta. Y el segundo era un carretero, entonces no podíamos llevarnos bien.

Tu expresión es clara, atinada, te manejas bien verbalmente. Te has preparado…

Tengo una beca que no he terminado, la conseguí gracias al deporte. Es Ciencias del Deporte, no la he completado porque no quedan lucas, todo lo hemos invertido en el boxeo… Respecto al manejo, no sólo hay que ser la mejor arriba del ring, también hay que manejarse en todos los ámbitos: adquirir conocimiento, educarse y ser clara con la prensa. Nos hemos preocupado de todo, no sólo de lo deportivo.

Antes de llegar a coronarte campeona mundial, ¿hiciste otros deportes?

Me inicié en kick boxing a los 21 años, en forma recreativa. Soy cinturón negro y llegué al grado de tercer Dan. Fui campeona sudamericana y panamericana, y nacional por supuesto. El kick es una mixtura de boxeo con patadas.

¿Cómo ingresaste al boxeo?

Por mi técnico, Claudio Pardo. Con él entrenaba kick boxing y boxeo. Estamos haciendo las dos disciplinas, gracias a su conducción he sido campeona sudamericana y panamericana. Y ahora, doble campeona mundial en boxeo. Empezamos el 2004. Fui la primera mujer de la historia, chilena, en debutar en boxeo profesional.

¿A qué figuras de tu deporte admiras?

Empecé en esto no porque conociera de boxeo o porque admirara a alguien. Llegué de casualidad. Para bajar de peso porque alcancé los 90 kilos, quería cuidarme y sentirme linda. Cuando comencé a competir, me gustó el estilo de Claudio y el arte de usar la inteligencia, de tocar y no ser tocada. Así es este deporte. Una vez empapada y enamorada de la actividad, averigüé y me puse a ver imágenes de Muhammad Ali y de Sugar Ray Leonard, que era muy técnico y rápido. Cosas de Manny Pacquiao y su explosividad… No tengo un ídolo, entonces.

Tú eres diestra. ¿Cuál es tu golpe más importante, tu arma letal?

Generalmente uso los ganchos, el uppercut de derecho es el que más me acomoda. Los uso mucho, con ambos puños, pero en la pelea del sábado casi no tuve oportunidad de mostrarlos. Si puedes ver un combate que hice en México o uno con una brasileña, te darás cuenta de que los ganchos me caracterizan. Esas peleas están grabadas en el Canal CEO, que siempre las emite, y algunas en FOX Sports Chile… Por ahí andan, para que las vean.    

Entrenas en el COCh y en el CAR del Estadio Nacional…

Seis días a la semana, a veces los domingo un entrenamiento para botar las tensiones, para recuperarse. Entreno en doble turno, entre dos y tres horas por sesión. En la mañana preparo la parte física y en la tarde, la técnica. En lo físico, desde hace tres meses, me está ayudando Johan Carter. Antes todo era Claudio, mi preparador físico, nutricionista, psicólogo… Éramos el Circo Chamorro, todo lo hacíamos entre los dos.

Apunta tu debut profesional, el inicio de este presente luminoso.

En abril del 2010 gané a la argentina Natalia Burga, por puntos en el club México. El debut siempre es a cuatro rounds. Como amateur hice una sola pelea, en diciembre del 2009 en Copiapó. Vencí competiendo con 56 kilos a una chica que pesaba 63. 

Tu foja anota trece peleas, todas ganadas.

Así es. Trece y todas ganadas. Una por nocaut, estoy invicta. La mitad de mi carrera la hice en Argentina, acá hice tres combates antes. Tomamos la decisión de irnos, vendimos un gimnasio, un auto, pedimos un préstamo y estuvimos cuatro meses allá, donde también gané tres combates de boxeo y de kick boxing.

¿Cuál es el real nivel de la FIB en relación a las legendarias AMB y CMB?

Es una organización fuerte, como la Asociación y el Consejo. Hay un ranking absoluto que las reúne a todas y que elige al mejor campeón, que va dando un puntaje para encumbrarse en la cima. Y está la WIBA, que sólo agrupa a las chicas y que fue creada porque estaba la AMB, la primera en fundarse. Después aparecieron el Consejo, la OMB y la FIB. Son las más respetadas a nivel mundial, tienen mucho peso.

Título soñado, primera defensa en Chile

Toquemos el combate del sábado, esos diez asaltos. ¿Cómo lo afrontaste, quedaste conforme…? Dijiste que no fue el día de la Crespa.

Me apreté mucho, no lo disfruté como siempre lo hago. Disfruto boxeando… Mira, no era un miedo al combate ni a Dayana, una chica muy buena. Ella empezó a pelear a los nueve años, antes de ser profesional hizo 52 combates, suma mucha experiencia. La analizamos e hizo exactamente lo que previmos, sabíamos que iba a hacer eso: su idea, cómo combate, su estrategia… Me bloqueé, en la semana estuvimos con el tema de la prensa y otras cosas. Me puse dura.

¿Sentiste presión en medio de un espectáculo muy bien montado, te afectó la expectación? Fuiste local, tu deseo, cinco mil personas querían ver un triunfo categórico.

Me sentí un poco presionada, estoy acostumbrada a pelear con el público en contra y estaba ahí con la gente. Con mi gente… Me sentí parte de ella, quería ganar como siempre, ganando lejos, en forma contundente. Habitualmente lo he hecho claramente porque me gusta lo que hago, me suelto y me relajo. Esta vez fue como que no era yo.

Desde lo más íntimo, ¿ganaste? Retuviste el título pero no conjugando los tres verbos más anhelados del deporte: ganar, gustar y noquear.

Sí, gané, pero no como acostumbro, ganando lejos todos los rounds. El sábado fui más que mi contrincante en seis de los diez asaltos y marqué los puntos más claros. Retuve el título sin objeción, pero no mostrando mi verdadero nivel. Me tengo que relajar más, no sentir la presión y controlar la ansiedad o nerviosismo, lo que nosotros llamamos pre arranque antes de subir a la competencia.

Quien presenció en ring side el desafío de la Crespa, fue Martín Vargas, el único chileno que disputó cuatro diademas mundiales. El mayor ídolo del boxeo nacional, homenajeado en la ocasión, dio su veredicto a la CASA DEL DEPORTE: “Estoy mejor, mijo, ya salí de las tinieblas. Puedo caminar, salir, ir a comprar… Carolina obtuvo un triunfo justo. La vi un tanto nerviosa, tensa, pero ganó bien. La rival no era un paquete, era buena. Tiene las condiciones para conservar el título, la categoría gallo es ideal para ella por su físico, es una mujer completa para esa división. La gente quedó muy contenta porque fue un espectáculo jamás visto en Chile, nunca se vio algo tan hermoso. Fue una noche de emoción, y el público quedó más emocionado cuando me presentaron a mí (riendo)… Claro, yo fui el único que había disputado un título del mundo en el Estadio Nacional, pero en el coliseo principal. En 1977, cuando perdí con (Miguel) Canto en 15 rounds... Sí, el gobierno y el IND me ayudan, se han preocupado de mi salud que tuvo un problema en mayo. Pasé momentos muy difíciles y gracias a Dios, a mis 59 años, estoy hablando con el deporte de Viña del Mar. Muchas gracias, mijo…”

El fallo del Noqueador de Rahue, de uno que sabe, de un mosca que deleitó a la multitud con su pegada mortífera. De una leyenda que grabó a fuego el “Pega, Martín, pega…” 

La del sábado fue tu primera defensa…

La primera fue por la WIBA, en enero de este año contra la brasileña Simone da Silva. En Monterrey, en mayo, obtuve el título mundial gallo de la FIB tras vencer a la mexicana Janeth Pérez. Esta es la primera defensa en la FIB, con la colombiana. He defendido mi cinturón dos veces, una en cada organización...

“Soy campeona mundial de la WIBA, la que me nombró supercampeona por ganar además el título de la FIB. Por unificar las dos organizaciones. El título de la WIBA lo alcancé en agosto del año pasado, cuando vencí a la venezolana Ana María Lozano. Y el nocaut que registro fue acá en Santiago, en una pelea de preparación previa a la defensa frente a la argentina Natalia López”.

Tu futuro, desafíos, tu próxima defensa… ¿Cuáles son tus metas?

Seguir revalidando el título y unificarlo con el Consejo Mundial, en el que ya estoy segunda en su ranking. Quiero ir por esa corona y por un tercer cinturón. Tengo la chance para enfrentar a la campeona, que es una mexicana. En septiembre habrá una primera convención de boxeo femenino en México, Cancún. Ahí haremos la propuesta. Por reglamento de la federación, la próxima defensa la tengo que hacer sí o sí en diciembre.

Muchos dicen que el boxeo no es un deporte. Sabemos que es federado y olímpico, incluso recuerdo que el “Más Grande” -Ali- ganó el oro en Roma ‘60. Presea que botó al mar. ¿Qué expresas a nuestros compatriotas chaqueteros?

¿Hay? (sonriendo)… Bueno, que se informen un poco. El ser humano nace con un grado de violencia, nosotros la educamos y quien hace un deporte de contacto, ocupa el doble de inteligencia. Con un buen profesor y guía, se ocupa bien, con arte para esquivar y no dejarse golpear. Si hablamos de otros, está el automovilismo. En él hay gran velocidad, su estadística arroja muchos muertos. En el esquí y el motociclismo hay más accidentes que en el boxeo… Hay muchas disciplinas, es cosa de gustos. Está el caso de (Michael) Schumacher, que quedó grave cuando esquiaba. Yo no ando por la calle tirando golpes, antes de opinar deben informarse un poquito, ver más... E interesante lo de Ali.

¿Cuál es tu visión de VIÑA, CIUDAD DEL DEPORTE?

Que además de ser una ciudad muy bella y turística, sé que tiene harta actividad deportiva precisamente. Viña ofrece muchas cosas en la playa, en la Playa del Deporte de Las Salinas. Es algo perfecto, una forma de unir a la familia. Permite que no todo sea diversión o carrete, también mantiene al viñamarino y al turista con salud y estética, con gran calidad de vida. Ideal para unir a los padres con los niños, para que salgan a correr... Ahora nos encerramos en el computador y en el telefonito, y no se comparte. Viña marca esa tendencia que crea lazos gracias al deporte. He visto mucho cuando he estado allá, me parece un excelente modelo de acercar a la gente al deporte. Si se lo ofreces más lindo y lo colocas más cercano, el vecino se entusiasma y se atreve. Me parece todo perfecto lo que ha hecho la Ciudad del Deporte en la última década.

Una galla esforzada es la “Crespita”, halló justo premio al engendrar una bella noche en el Polideportivo del Nacional. Al que llegaron niños, mujeres y una afluencia que no había visto en la vida una gala de alto vuelo. ¡Cuánto tiempo que la TV abierta no ofrecía una de aquellas! Su libreto dio resultado. Conservó el título Gallo en medio de su gente y de su terruño. Dayana “Diamante” Cordero, la colombiana de 18 años, encaró y llevó a la chilena hasta los diez episodios. No hubo anestesia. Sí un corolario que saludó el respetable. Y una charla interrumpida por las fotos, autógrafos y congratulaciones. La fama quiso que el camino a la cita CAROLINA RODRÍGUEZ-VIÑA CIUDAD DEL DEPORTE fuera largo y serpenteante.

Por Mario Ramírez Escudero

 
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