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NATALIA REBOLLEDO

Domingo 10 de Marzo de 2013
NATALIA REBOLLEDO: “La señora alcaldesa Reginato, una persona muy sencilla que siempre está sonriendo, se ha preocupado mucho por el deporte de Viña”
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  • NATALIA REBOLLEDO

Seis días a la semana, en dos turnos, entrena la seleccionada nacional de halterofilia bajo la atenta mirada de su progenitor. En el gimnasio Polideportivo de la CIUDAD DEL DEPORTE y en el CEO (Centro de Entrenamiento Olímpico) del Comité Olímpico de Chile, NATALIA IVONNE REBOLLEDO NAVARRETE se prepara vivamente para representar a Viña del Mar -y a nuestro país- en la clásica Copa Manuel Suárez de Cuba. Entre el 12 y 19 de marzo, Natalia será la única viñamarina que compita en la justa juvenil y Sub 17, que tendrá como sede a Matanzas, localidad caribeña que congregará a lo más granado de la escena americana. La novel levantadora del Club Deportivo Pesas Viña -presidido por Ítalo Barattini-, hizo una pausa en su práctica y pormenorizó a la CASA DEL DEPORTE lo alusivo a su concurso internacional.

“Mi papá, Mauricio Rebolledo Muñoz, es uno de mis entrenadores. Es el principal, mi primer guía en el deporte. Por él, que aún compite ocasionalmente, estoy en esta disciplina”, afirma la promisoria figura añadiendo que “este año haré el tercero medio en el Liceo 1 de Niñas de Valparaíso, en el que tuve un buen rendimiento en segundo a pesar del amplio tiempo que dediqué a los entrenamientos y competencias. Con un 5.8 egresé y una de mis metas es estudiar Enfermería”.

“Nací el 11 de agosto de 1995, mi madre es María Navarrete y mi hermano es Diego, de 21 años. Y tengo un gran regalón en mi casa, mi perro Bobby“, completa la bisoña deportista que se enfunda de anhelos para consagrarse en el ámbito del arranque e impulso deportivos:

En Santiago, ¿estás viviendo en el CEO o en el CAR (Centro de Alto Rendimiento) del Estadio Nacional?

En el CAR estoy viviendo desde el 20 de enero, y entreno en el CEO. Se me hace fácil porque ambos lugares están cerca, en la comuna de Ñuñoa. Hay muchos deportistas que, aun siendo de Santiago, alojan en el CAR; así tienen más a la mano sus lugares de entrenamiento y de estudio.

Entrenas y eres supervisada por tu padre. ¿Qué significa eso para ti?

Súper importante, lo repito. Es muy grato trabajar con la persona más cercana, con la que te sigue guiando en el hogar. Mi papá, viñamarino, fue seleccionado nacional de halterofilia durante ocho años y campeón sudamericano en categoría 52 kilos. Es entrenador desde hace 25 años y lleva treinta vinculado a este deporte que tanto nos gusta. Yo llevo tres años compitiendo, me llamó la atención por mi papá. Él es mi modelo e ídolo máximo.

¿Quiénes te preparan en Santiago?

Tengo dos técnicos que me han ayudado harto, con los cuales he aprendido bastante porque tienen más experiencia internacional. Ellos son Grineldo Velásquez, chileno, y Yuri Gutiérrez, cubano. Los dos son de la Federación Chilena de Levantamiento de Pesas, hemos trabajado fuerte para el torneo de Cuba.


Eres la única viñamarina que concurre a ese torneo…

La única, y lo tomo como una gran responsabilidad. Ojalá tenga un buen rendimiento para darle una satisfacción a Viña. Soy novata, estoy bien ubicada a nivel nacional y sudamericano, me siento con la capacidad de representar de la mejor manera a mi ciudad, mi club y a Chile. Desde que compito, estoy en los primeros lugares del ranking nacional. Ojalá le traiga una medalla a Viña, es lo que más me interesa.

¿Cómo lograste el cupo para clasificar a la copa que se desarrolla en Cuba?

Lo conseguí en el gimnasio del CEO, en un campeonato en el que me pedían, como marca mínima, setenta kilos en arranque y noventa en envión. Fue difícil, había competidores de todo el país, y pude lograr lo requerido para esta competencia.

¿Con qué antecedentes y actuaciones previas llegas a la cita centroamericana?

En mi categoría, estoy tercera a nivel sudamericano. Pertenezco a la juvenil 69 kilos y mido 1.55 metro. En junio del año pasado, competí en los Panamericanos que se disputaron acá en el Poli de Viña. Ocupé el cuarto lugar entre doce. Fue un buen resultado porque había colombianos, mexicanos, cubanos, que son los más fuertes en ese nivel. He tenido destacadas participaciones en campeonatos nacionales estudiantiles, en Sub 15, 17, juveniles…

Tus aspiraciones en La Isla…

Para postular a una medalla, el objetivo es llegar a 75 y 95 kilos en arranque y envión. No es fácil, habrá importantes levantadores de muchos países que son potencia, de toda América. Desde chilenos hasta canadienses. Pero tengo mucha confianza en lo que haré… La delegación nacional la integran siete damas y ocho varones.


¿Te ha apoyado la CASA DEL DEPORTE?

Por supuesto, como lo hace con todos los deportistas de Viña. Me da dinero para viajar a torneos nacionales, el que nuestro club consigue postulando al programa Viajes y Torneos de su Fondeve Deportivo. Me presta el Polideportivo, el único gimnasio importante que hay en Viña, un recinto de estupendo nivel, cómodo y amplio para entrenar. Y cuando compito en algún torneo internacional, la Federación se encarga de los gastos… Tengo que agradecer a nuestra alcaldesa Virginia Reginato y a la Casa del Deporte por el apoyo que me dan. La señora alcaldesa, una persona muy sencilla que siempre está sonriendo, se ha preocupado mucho por el deporte de Viña. Es trabajadora, está presente en todos los deportes. Espero, sí, que vaya más a eventos de pesas, nuestros campeonatos son muy poco difundidos.

¿A qué deportista admiras?

A Lidia Valentín, una española de 75 kilos y de 25 años de edad. La veo competir en televisión, disfruto viéndola. Es la campeona mundial de mi disciplina.

Una sintonía a toda prueba despliega Natalia con su padre en el Polideportivo de Viña del Mar. Con Mauricio Rebolledo, un técnico nacional formativo que expresa a la CASA DEL DEPORTE: “En la escuela Miraflores de Viña del Mar realizo talleres de halterofilia, en los que busco talentos para, primero, proyectarlos al CER (Centro de Entrenamiento Regional) y de éste, al CEO”.

Obstinada y ansiosamente ganadora se muestra Natalia en la inminencia de un compromiso sustancial para ella: la XXXI Copa Manuel Suárez. En la que ambiciona acariciar, pellizcar y colgarse una o más preseas.

Atentos los radares viñamarinos, entonces, a una caída del telón –ojalá- inenarrable para su deporte…

Por Mario Ramírez Escudero

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