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ELÍAS FIGUEROA

Martes 25 de Enero de 2011
“Beckenbauer y yo somos los mejores defensas de la historia”
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  • ELÍAS FIGUEROA

No podía faltar. “Mister Lujo, “El Gringo”, “El Dios de Beira Río”, “La Muralla Roja”, “Codo de Oro”, “Gran Capitán”, Don Elías”… El mejor futbolista chileno de todos los tiempos y uno de los máximos deportistas del país, para muchos el mejor, no podía estar ausente en esta página de la CASA DEL DEPORTE de la Municipalidad de Viña del Mar. Hasta “Mister Codo” le apodaron a este patrón con manía de gritar, ordenar y mandar por su elegancia para imponerse y para poner los brazos y la suela con clase cuando fue necesario. Desde Concón, comuna donde hoy reside, llega a esta cita en su servicentro Petrobras, ubicado en la costanera, en la recta Las Salinas de Viña del Mar. Prestante, con casaca corta de color negro, jeans claros y zapatillas inmaculadamente albas asoma este ídolo al encuentro con esta pionera Casa del Deporte. Elías Ricardo Figueroa Brander, quien llegó al mundo el 25 de octubre de 1946 en el cerro Polanco de Valparaíso, debía estar en esta galería de grandes entrevistados, y ya está. Tarea y deber cumplidas. El descendiente de doña Lidia Brander Díaz (89 años) y de don Gonzalo Figueroa Pérez (fallecido en marzo de 1989 en Villa Alemana) fue el tercer hijo que engendró este matrimonio que ya tenía dos, Juan y Nancy. Después de una de las 50 leyendas vivientes del fútbol mundial -el único chileno según la reputada revista inglesa World Soccer-, llegó Patricia, la cuarta y última heredera. Elías, que vio la luz en la propia residencia de los Figueroa Brander, es casado con la hollywoodense Marcela Küpfer Rubio, con quien tuvo dos hijos: Marcela “Toto” (46) y Ricardo Elías (44), quienes lo han privilegiado con cuatro nietos de entre 29 y dos años de edad. Mauricio, Natalia y Camila, hijos de Marcela, residen en Villa Alemana y Elías Ricardo nieto, en Viña del Mar. “El 24 de agosto de 1963 me casé, antes de los 17 años, llevo 47 con Marcela”, dice con orgullo este diplomático deportista que estando en Sunderland, Inglaterra, a la espera del debut chileno en el Mundial de 1966, supo por la radio de la BBC (British Broadcasting) de Londres que sería padre por segunda vez, de otra dama. Con 19 años, cuando no había ganado nada, ya se hablaba de él. ¡Y qué medio lo hacía! Él quería un varón y, para su fortuna, la emisora anglosajona se equivocó porque fue padre de Ricardo Elías, vástago que nació el 4 julio del ’66. El lugar de la entrevista, la cafetería de la petrolera, impacta con fotografías que iluminan el salón desde el que se contempla imponente el Océano Pacífico, una postal casi sin parangón en la CIUDAD DEL DEPORTE. En ellas, Elías posa con Pelé, Franz Beckenbauer, Carlos Alberto, Eusebio, Teófilo Cubillas, Zico, Gerd Müller, Ronaldinho… En fin. Asimismo, relucen imágenes de su despedida de Wanderers, en Sausalito, en marzo de 1967 cuando se fue a un Peñarol campeón del mundo; alzando la primera copa brasileña del Internacional de Porto Alegre, en 1975, ganada gracias a un gol de él; descollando en su gran Mundial, el de Alemania Federal 1974; con los tres trofeos de Mejor de América; el preciso momento en que cabecea para rubricar su obra cumbre, el “Gol Iluminado”… Y, cómo no, con su mujer de siempre, con su distinguida Marcela, “a la que conocí en un malón, como le llamaban a las fiestas, y enamoré bailando ‘Vida Mía’ de los Car Twins, en enero del ’63”, apunta gozoso el defensa que cruzaba el mundo para ponerse la “Roja”. Con su mujer de Villa Alemana, La Calera, Valparaíso, Montevideo, Porto Alegre, Santiago, Fort Lauderdale, Viña y Concón. El tres veces mejor de América, entre el ‘74 y ’76, cuando brillaba en “la tierra de los que están aburridos de ser campeones del mundo”-siendo zaguero y tras superar en votos a Hugo Gatti, Jairzinho, Tostao, Ricardo Bochini, Rivelino, “Beto” Alonso, “Nene” Cubillas, Fernando Morena, Zico, Mario Kempes-; el único chileno que ha jugado tres fases finales de mundiales, el adolescente que en Quilpué y Villa Alemana presumía tocar con una escoba sus canciones preferidas, “Tutti Fruti” y “Lucille” de Little Richard, el músico del piano endemoniado que hechizaba con su indómito falsete; sugiere café y gaseosa con donaire a este redactor y a nuestro fotógrafo para comenzar una conversación que la CASA DEL DEPORTE debía con creces. Gran deuda para nuestros lectores, ya saldada.

-Elías, su biografía afirma que usted en sus primeros años tuvo serios problemas de salud, ¿fue así? -Sí, pasé una infancia complicada porque tuve una difteria, un mal que afecta la garganta, y problemas bronquiales en una época en que la enfermedad era muy peligrosa. Me ahogaba, tenía problemas para respirar y los médicos les dijeron a mis padres que no sería un niño normal y que no podría hacer deportes. 

-¿Por eso se trasladaron a otras comunas de la V Región? -Nos fuimos a Quilpué y después a Villa Alemana, el ’62, a un clima más saludable. En Valparaíso viví hasta los cinco años, en Quilpué hasta los once y después nos radicamos en Villa Alemana… Me hizo muy bien el aire de ambos lugares. 

-¿Cuándo llegó a Santiago Wanderers desde el Alto Florida de Quilpué? -El Alto Florida (se emociona)… Ahí me inicié el año 58 y el ’62 llegué a Wanderers. El técnico era el “Gallego” Pérez, José Pérez, argentino… Él me pasó al primer equipo. Yo jugaba de “6″ y me puso atrás, de “3″. Jugaba de mediocampista y ya medía un metro ochenta, con quince años. 

-Ese año usted jugó contra Brasil y Checoslovaquia, selecciones que actuaron en la subsede de Sausalito del Mundial de 1962. Ambos países llegaron a la final… -Sí, por Wanderers… Jugamos en la cancha de Chiletabacos y también en Sausalito. Yo tenía quince años e imagínate enfrentar a Pelé, Garrincha, a un Didí, a un Vavá, a un Zagallo. Y claro, ambas selecciones disputaron la final en Santiago. Acá en Sausalito empataron a 0 cuando se lesionó Pelé, en el segundo partido de Brasil.

-¿Usted es hincha de Wanderers realmente? Se le ve más en Sausalito (reímos) -¡Sí, por supuesto! En Wanderers me formé, me dieron la posibilidad de jugar un año por La Calera, donde debuté el año 64. El titular en Wanderers era Raúl Sánchez. Después volví al puerto e hicimos buenas campañas… Tengo grandes amigos en Wanderers, y lamentablemente no pude ser campeón el ’68 con “Los Panzers” porque ya estaba en Peñarol.

  -¿Se acuerda qué pasó el domingo 26 de abril de 1964? Es una fecha histórica para nuestro fútbol. ¿Y del “Tano” (Salvador) Biondi? -Qué lindo, ¿no?… Ese día jugué mi primer partido en Primera. En La Calera jugamos con Green Cross y perdimos 1 – 0. El “Tano” Biondi fue mi técnico, un argentino que jugó por Everton. Él se la jugó por mí, peleó harto por con los dirigentes de La Calera y Wanderers hasta que me prestaron por un año. Hasta a Villa Alemana, a mi casa, me fue a buscar. Bueno, el “Tano” fue campeón con Everton el ’50 y ’52… Sabino Chahuán, dirigente de La Calera, también fue importante para que yo fuera a su club. 

-¿Qué le decía Biondi? Algo me habló don Salvador de sus inicios y de lo que luchó para que lo prestaran. -(ríe Elías) Que la calidad no se compra en la farmacia. Él me daba confianza para jugar como me gustaba. “Hacé lo que querás, pibe, vos sabés, tenés calidad”, me decía el Tano…Al que hice sufrir harto (revive la sonrisa) fue a Martín García, otro entrenador argentino que tuve en Wanderers. “Vos me ponés nervioso, me vas a matar”, decía Martín porque yo salía jugando, jugaba dentro del área… Martín fue el entrenador del Everton campeón en los 50. 

-¿Su espejo fue Raúl Sánchez, defensa de Wanderers y de la Selección de 1962? -No, a mí me gustaba el “Pelusa” (Augusto) Arenas… Para mí, el mejor pisador de pelota que vi. Era un crack, era mediocampista el “Pelusa”. Yo también empecé de volante. Sí, ya hemos hablado de varios campeones con Everton, el Pelusa también fue campeón en los 50.

  -Elías, usted jamás ha negado un autógrafo. Hemos visto a otros “ídolos” que firman diez y que dejan a cuarenta hinchas frustrados. ¿Molesta tanto asedio?Nunca lo he visto negar uno. -Te cuento…Yo era niño, iba con mi mamá por calle Lira, en la Plaza Victoria de Valparaíso, donde estaba la antigua sede de Wanderers, me acerqué a un importante e histórico jugador del club y me negó uno. Ahí dije que, si llego a ser alguien, jamás negaré un autógrafo o una foto. 

¿Que quién era el futbolista? No, qué importa ahora Mario, si ha pasado tanto tiempo.

  -No conocemos a nadie que lo sepa. ¿Quién le puso “Don Elías”? -El año 64, por La Calera, jugamos con Colo Colo en Santiago, ganamos 4 – 1. En el área nuestra se me viene encima un rival, el argentino Walter Jiménez -claro, “Mandrake el Mago” le decían-, le hago un túnel y después hago otro, no me acuerdo a quién, y salgo jugando. Ahí Hernán Solís, un conocido relator que también fue director de la revista Estadio, me puso “Don Elías”. -

Qué legado el de Hernán Solís Valenzuela, fallecido en octubre de 2004. 

Eso fue por Unión La Calera. ¿Cuándo debutó por su club, Wanderers? -Fue en Quillota el año 65, me acuerdo que ganábamos 3 – 0 y a última hora San Luis nos empató a 3. Jugué ese día con Juan Olivares, Aldo Valentini, (Vicente) Cantatore, Haroldo (de Barros, brasileño), Eugenio Méndez… Y el técnico era Martín García. Fue muy importante para mí, si siempre fui hincha de Wanderers.

-Por la Selección jugó su primer encuentro el 23 de febrero de 1966. -Contra Unión Soviética en el Estadio Nacional, perdimos 2-0… En ese momento tenía 19 años. Pero antes había jugado un amistoso contra Vélez Sarsfield de Argentina (septiembre de 1965, 0 a 0). Frente a los soviéticos jugamos Aldo Valentini, el “Pluto” (Carlos) Contreras, Guillermo Yávar, Pedro Araya, el “Nino” (Honorino) Landa, “Chamaco” (Francisco Valdés), Leonel (Sánchez)… Y el “Zorro” (Luis) Álamos fue nuestro entrenador. 

-En el Sudamericano de Montevideo, en enero de 1967, usted llamó la atención de varios grandes del continente y de Europa. ¿Ahí surgió el interés de Peñarol, campeón del mundo? -La Selección hizo un muy buen campeonato –fuimos terceros- y ahí apareció Independiente de Avellaneda que quiso llevarme, pero Washington Cataldi, vicepresidente de Peñarol, se adelantó a los argentinos e incluso me llevó a Uruguay en una avioneta… Siempre que me encuentro con (Julio) Grondona, actual presidente del fútbol argentino y vicepresidente de la FIFA, y en esa época presidente de Independiente, me dice: “Me dejaste plantado, Figueroa”. Y el Real Madrid también me quiso. 

-Usted era guapo de verdad, ¿es cierto que recién llegado a Uruguay golpeó a un dirigente de Peñarol? Hay que serlo en un país de guapos y siendo muy joven. -Le pegué un ‘combo’ al “Tano” (Alfredo) Rienzi porque culpó a los extranjeros del equipo por una eliminación en Copa Libertadores. Dijo que el arquero (Néstor) Errea, argentino, el paraguayo (Juan Vicente) Lezcano y yo, éramos los culpables de la eliminación… Fue camino a los camarines después que dijo: “Ustedes no tienen idea de la ‘garra charrúa’ “. Y nos eliminó Nacional de Montevideo, el gran rival de Peñarol, que en los últimos minutos nos empató a 2 (julio del ’67, Celio Taveira marcó a los 89′). Esa fue mi primera Libertadores. Después la jugué por Inter, Palestino y Colo Colo. 

-Se ha dicho también que usted, de ira, golpeó a Carlos Caszely cuando él fue expulsado en el Mundial de Alemania ’74 contra el local en el estreno. ¿Es efectivo, cómo se lleva con el ex delantero? -Se ha hablado muchas cosas de los dos, pero cómo, cómo le iba a pegar. Soy amigo de Carlos y me da rabia lo del penal (desviado en España ’82 frente a Austria) si hizo tantos goles, todos golazos, por Colo Colo y la Selección… No, cómo le iba a pegar. Sí había mucha frustración porque perdimos apenas 1 – 0 en el debut con la mejor Selección del mundo, Alemania Occidental, que fue campeona en ese Mundial. 

-El dolor más grande de su vida, Elías, lo vivió los primeros días de abril de 1967. Fue fuera de una cancha. ¿Siente culpa por la aciaga experiencia? – …Fue el dolor más grande. Marcela (su esposa) perdió trillizos cuando yo andaba con Peñarol en Europa, en una gira por un mes… Siempre me he sentido culpable. Marcela tenía seis meses de embarazo y abortó espontáneamente, pudo haber muerto. Es una gran herida. 

-Usted en el país del “jogo bonito” fue ídolo, un semidiós, un símbolo sexual.El 18 de abril de 1973 lo fotografiaron desnudo en el estadio Beira Río del Inter. ¿Qué pasó, cuál fue el motivo de esa publicación? Aún no había ganado el campeonato de 1975… -(despide una risotada Elías). Increíble. Fue después de un entrenamiento, un fotógrafo del diario “Zero Hora” (Hipólito Pereira) fue enviado para tomarme unas fotos desnudo a través de una ventana del vestuario. Y fue para demostrar que “Simplemente, el ‘Gringo’ Figueroa es humano”… Tú sabes que allá me dicen Gringo. Me molesté harto al principio.

-El domingo 14 de diciembre de 1975, en el Beira Río, nace la leyenda en un día nublado. Con un gol suyo, el “Gol Iluminado”, Inter levantó su primer torneo nacional ante 82.568 fanáticos y con un chileno como capitán. Fue en el minuto 56, Elías. -Inolvidable… Fue la final contra Cruzeiro, el día estaba nublado. Valdomiro, de tiro libre, centró al área y justo cuando salté, un rayo de sol iluminó el lugar donde cabeceé al arco y anoté el gol. Raúl era el arquero. Fue una verdadera locura, si el Inter jamás había sido campeón nacional en setenta años de vida, sólo había ganado torneos gaúchos o estatales. Y el ’76 también fuimos campeones brasileños.

 -¿Es cierto que desde ese día muchas madres le llevaban bebés para que los tocara y sanara? -Sí, es que en Brasil la gente es muy religiosa, devota, es muy creyente. Hubo mucha pasión y fervor desde ese momento, desde el gol de la final y del primer título. Imagínate, llevar a niños para que un futbolista los sanara… 

-¿Pelé fue su rival más peligroso? -Era muy peligroso, extraordinario. Lo enfrenté por Peñarol e Inter. Yo llegué a Brasil en noviembre del ’71 y él jugó en Santos hasta el ’75, así es que tuvimos algunos duelos. Ese año se fue a Estados Unidos, al Cosmos de Nueva York. Me fue bien contra Pelé. -

¿Quiénes son los mejores jugadores que ha visto, Elías? -Pelé, Maradona, Beckenbauer, (Johan) Cruyff, Pedro Virgilio Rocha… Pedro fue compañero mío en Peñarol, un jugadorazo. 

-¿Cuál fue el mejor equipo que integró? -Peñarol e Inter. Jugué con grandes figuras en los dos clubes… En Peñarol con (Alberto) Spencer, (Ladislao) Mazurkiewicz, (Pablo) Forlán, Pedro Rocha, (Juan) Joya, con el “Ronco” (Ermindo) Onega, con muchas… Claro, Pablo Forlán es papá de Diego y el entrenador era Roque Máspoli, el arquero del Uruguay campeón el ’50 en el Mundial de Brasil. Y el Inter del ’75, cuando ganamos el Brasileirao, era un equipazo: Manga, Chico Braga, Falcao, Paulo César Carpegiani, Valdomiro, Lula… grandes jugadores.

-¿Por qué no fue el capitán de la Selección en el Mundial de Alemania Federal ’74, siendo que usted siempre lo fue? -Por respeto a “Chamaco” (Francisco Valdés). Él siempre en esa época fue capitán. Como jugaba acá en Chile, siempre lució esa condición. Lo mismo con “Rojitas” (Manuel Rojas) en Palestino, aunque después sí fui. Pero me sentía capitán igual, yo discutía los contratos, discutía con los árbitros, me sentía líder dentro de la cancha… En Peñarol e Inter fui capitán, y casi siempre en la Selección y luego en Palestino, después de Rojas (¡qué zurdo, muy refinado!). 

-Para usted, ¿quién es el mejor defensa de la historia? -Beckenbauer, (José Manuel) Ramos Delgado, un defensa argentino que jugó en el Santos con Pelé. Jugué contra él en Brasil… Atilio Ancheta, uruguayo, fue otro gran defensa. Atilio defendió a Gremio de Porto Alegre, nos topamos en muchos clásicos “gaúchos”.

  Allá le llaman el “Gre – Nal” (Gremio – Internacional), son a muerte. -Siempre se comenta que usted y Beckenbauer son los mejores centrales de la historia. ¿Quién es más grande? -No sé quién es más grande, sólo sé que no estoy por debajo de él… Creo que estamos en el mismo nivel. Beckenbauer y yo somos los mejores defensas de la historia. Es lo que dicen. Él tuvo la suerte de ser alemán y por eso ganó más títulos que yo: mundiales, Eurocopas, copas de Europa con el Bayern (München). Y qué compañeros tenía, en el Bayern y en su selección. 

-Entre otros expertos, César Menotti, Beckenbauer, Daniel Passarella y el periodista Héctor Vega Onesime, ex director de la revista El Gráfico, han asegurado que usted es el mejor defensa central de la historia junto al brasileño Luiz Pereira y al mismo Káiser. ¿Qué opina de esto? Lo dice gente que fue testigo de las mejores épocas del balompié. -Un honor que personas que han visto tanto fútbol se fijen en un chileno. Siempre han dicho que si yo hubiese sido brasileño, argentino o alemán hubiese sido campeón mundial. Fui el mejor de América estando en Brasil y siendo defensa, los que no brillan mucho; creo que eso confirma un poco lo que se habla. En mi época no cualquiera se iba para fuera, no había empresarios, televisión…Había que ganar algo para irse, ser bueno. Ahora juegas pocos partidos y te vas sin haber ganado nada. Claro, yo con veinte años fui una excepción. 

-¿Y el mejor futbolista chileno, Elías? -(Ríe) Yo soy el uno… Claro, por logros. Siempre he dicho que quien sea cuatro veces el mejor jugador de América, será mejor, y el que juegue cuatro mundiales, también me superará. No es fácil triunfar en Uruguay, en Peñarol, en la época dorada de ellos. Yo llegué allá con veinte años, Peñarol era campeón de la Libertadores y del mundo, tenía grandes jugadores; y a Inter llegué el año 71, cuando aún brillaban Pelé y todos los campeones del Mundial de México ’70… Yo no era goleador, era defensa, y gracias a Dios me impuse. Estando en Brasil fui tres veces consecutivas el mejor de América, no es fácil al lado de los mejores de ese momento. 

-Elías, ¿qué pasó cuando volvió a Chile el 29 de enero de 1977? Creo que un comunicador muy afamado en nuestro país, le hizo una pregunta asombrosa e irreverente. Usted venía como Rey de América por tercer año seguido. -Llego a Pudahuel, al aeropuerto, después de diez años afuera y lo único que quería era volver a mi país. Me contrató Palestino. Y un periodista me pregunta si volvía acabado… Me dolió mucho, si fue en mi tierra. Hice grandes campañas, nunca puse problemas para jugar por la Selección, viajé mucho para ponerme la “Roja” y me preguntan eso. 

-¿Quién fue el hombre de la insensata preguntita? Parece que para él eran leyendas o espejismos lo de Uruguay y Brasil. -Qué importa, ha pasado tanto tiempo que ahora hasta me causa risa… Y al poco tiempo, fui campeón de la Copa Chile con Palestino, con un gol mío, y el ’78 fuimos campeones nacionales. Ahí también marqué, de cabeza a Colo Colo. -Recién repatriado ganó con Palestino su primer título en Chile, en abril del ’77. Un cabezazo suyo, en el alargue, selló ante Unión Española la victoria en la final de la Copa Chile… Así volvió, a lo Elías Figueroa, que sólo hacía goles en finales. -Fue un partidazo, ganamos 4 – 3, derroté a (Mario) Osbén. (Oscar) Fabbiani a última hora empató a 3 y jugamos un alargue… Palestino no era campeón hace muchos años (de 1955). Tuve la suerte de hacer siempre goles en finales. Ese día don Fernando Riera, nuestro entrenador, andaba nervioso y le dije: “Tranquilo don Fernando, que yo siempre hago goles en finales”. Y después, el ’78, te repito, también hice uno cuando fuimos campeones oficiales, a Colo Colo… Ah, claro, qué memoria tienes Mario (sic). Sí, ese Palestino tiene el record en Chile de más partidos invicto, estuvimos 44 fechas sin perder. Unión (Española) nos ganó 2 – 1 y nos quitó ese invicto. -¿Qué amigos le dejó el fútbol? -(Alberto) Quintano, los uruguayos Pedro Rocha y Roberto Matosas (compañeros en Peñarol) y (Paulo Roberto) Falcao, compañero en el Inter. Con Paulo fuimos campeones el ’75 y ’76, los dos primeros títulos nacionales en la historia del club, y ganamos varios torneos estaduales, o estatales, de Rio Grande do Sul (Río Grande del Sur)… La capital de ese estado es Porto Alegre. 

-Retrocedamos siete meses, Elías. ¿Quedó conforme con la actuación de Chile en Sudáfrica? -No, no repitió lo que hizo en las eliminatorias. Sólo con Honduras y Suiza, a los que normalmente les ganamos, se vio bien. No cambió nada… Con España y Brasil era difícil, pero queda la base para el próximo Mundial, tenemos jugadores jóvenes. 

¿Qué me parece Bielsa? Bien, muy profesional, muy serio. Y España fue el justo campeón, fue de menos a más y mostraron mucho toque y técnica en el mediocampo, un estilo clásico. Y me decepcionaron Inglaterra, Francia e Italia. 

-Usted, bravo y elegante, ostenta otra marca impresionante y ejemplar, una que muy pocos defensas pueden contar: registra UNA SOLA EXPULSIÓN en trece años de carrera, en más de 640 partidos. ¿Recuerda cuándo fue? -Fue contra Perú por la Copa América del ’79, en la puerta de la maratón del Estadio Nacional. Llegué tarde a un cruce, un peruano me movió el balón y cayó. Fue injusta, fue en la mitad de la cancha, sin mala intención. Creo que fue el uruguayo Cardellino (Juan, el mismo que cobró el penal de Caszely en España) quien me expulsó… ¿Él fue? Sí, no me acordaba bien. Tú debes tener bien la fecha (24 de octubre, semifinal de ese torneo). 

-¿Alguna vez jugó por Everton, algún amistoso? -Una vez. Cuando me fui al Strikers de Miami, el ’81, jugué una Copa Viña por Everton en Sausalito, contra Colo Colo. Me hicieron una despedida porque me iba a Estados Unidos. Fue un cuadrangular, creo que estaban Católica y Cobreloa también (efectivamente), no me acuerdo muy bien 

(N del R.: fue el jueves 12 de febrero de 1981, Everton enfrentó a Colo Colo y contó con el refuerzo de Elías. Esa noche, la Municipalidad de Viña del Mar, gobernada por el alcalde Edmundo Crespo, inauguró luz artificial en Sausalito y Jorge “Chicho” García anotó un gol para el anfitrión). El chileno Figueroa, impasable por arriba e intratable por abajo, que atravesó el mundo en 1973 con lo puesto y sin avisar a su familia, desde Sao Paulo hasta Moscú para ponerse la Roja frente a la Unión Soviética por el repechaje del Mundial de Alemania Federal ’74, revela con resignación que “en Brasil estudié derecho y en la Universidad de Chile no me dieron las facilidades para terminar la carrera. Marcela, mi señora, también estudió leyes en Porto Alegre. Yo perfectamente podía jugar en Palestino y seguir estudiando”. A nuestro máximo embajador deportivo, reconocido y respetado en el orbe, al crack de estampa señorial que jamás reventó un balón, no le dieron la posibilidad de concretar otro desafío. ¡Respeto, respeto! Es el chileno, uno de los que más, que fue DT de su Wanderers, Palestino e Internacional en los 90, el que comentó en radios Carrera, Nacional y Portales con Milton Millas, Alberto Fouillioux, Néstor Isella, Hans Von der Marwitz y con su amigo Alberto Quintano –con quien forjó un murallón rojo indeleble-; en TVN con Sergio Livingstone y Pedro Carcuro y que en La Red condujo “Círculo Central”, hoy vive tranquilo en Concón y en Viña del Mar dedicado a su familia. Es Elías, que jugó su último encuentro oficial el primer día de 1983, por Colo Colo frente a la “U” y que se vistió de corto por última vez el 8 de marzo de 1984, para su despedida en un Estadio Nacional con más de setenta mil almas, rodeado por una constelación de figuras: Rivelino, Carlos Alberto, Teófilo Cubillas, Jairzinho, Luiz Pereira, Eder, Bernd Hölzenbein, Atilio Ancheta, “Cóndor” Rojas, Caszely, Severino Vasconcelos… Ha sido Figueroa, Don Elías o Mister Lujo, nacido en octubre, un mes en el que llegaron al mundo grandes deportistas y en el que se celebran magnos eventos. Pelé, Maradona, Lev Yashin, (“La Araña Negra”), Garrincha, Sir Bobby Charlton, sus camaradas Paulo Falcao y Vicente Cantatore, Nicolás Massú, Jules Rimet (creador de los mundiales de fútbol), José Francisco Vergara, fundador de Viña del Mar, y el primer El Derby de Viña pertenecen a la casta del décimo período del año. Incluso Sir John Winston Lennon, otro gigante del siglo XX, el mayor genio de la música moderna, líder de The Beatles que pregonó siempre la paz, como Elías el fair play, nació en octubre. Marcela, su hija, también festeja sus cumpleaños un día antes que Figueroa, el 24. 

Mucho más podemos hablar con Elías, hombre de mil batallas, señor dentro y fuera de la cancha, ejemplo y modelo para los actuales deportistas, pero el tiempo nos lo impide. Lo llama Marcela, su mujer de siempre, que lo espera en el centro comercial Marina Arauco de 15 Norte, cerca de su oficina. No alcanzamos a abordar temas que llenan páginas: la escandalosa elección de la ANFP, de un endiosado Bielsa, de Segovia, Mayne-Nicholls… Agradece y se complace sobre el final con dos entrevistas de la Casa del Deporte que le llevamos impresas: “Gracias por las notas del doctor (Roberto) Canessa y de (Diego) Lugano que me trajiste. Ellos son importantes en el deporte uruguayo, país muy especial para mí. Están muy interesantes”. Se va el “triple coronado”-se acerca El Derby- con la estampa y humildad de los genuinos grandes. La deuda está cancelada, la CASA DEL DEPORTE ha cumplido con esta suerte de homenaje. Gracias Don Elías por la presente y por todo lo que dio al fútbol y deporte nacionales. No podía faltar. Elías Ricardo Figueroa Brander, Don Elías, no podía faltar. Por Mario Ramírez Escudero

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