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IVÁN ZAMORANO

Viernes 06 de Agosto de 2010
“Viña ha sabido administrar muy bien sus recursos en el deporte, llegando principalmente a los niños más limitados, a los que ha inculcado importantes valores”
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  • IVÁN ZAMORANO

La CASA DEL DEPORTE viajó a Santiago, a la comuna de Las Condes, para conversar con uno de los ídolos máximos del deporte nacional, con uno de los tres mejores futbolistas de nuestra historia. Desde su acogedora oficina de su “Ciudad Deportiva”, este ser humano alegre, sencillo, cálido, sincero, fascinante y diáfano, nos entregó sólo una parte de su rica y brillante carrera deportiva, debido a sus múltiples compromisos y a las infinitas entrevistas que concede sin poses.

Como los auténticos grandes, simplemente. Cuando esta casa deportiva se retiraba, ingresaba a su intimidad un medio televisivo del país desde donde comenzó a impactar, en 1989, al fútbol del viejo continente: Suiza. Sí, ustedes ya saben con quién estuvo la Casa del Deporte viñamarina. Sí, con Iván Luis Zamorano Zamora, infalible goleador y excelso cabeceador, que nació el 18 de enero de 1967 en el Hospital del Salvador, hijo de  Alicia y Luis – fallecido en 1980 -, hermano de Erika…

Dejemos, mejor, que el propio Iván nos hable de sus primeros días hasta este presente aún deportivo y principalmente familiar.

- Nací en la población La Legua, en San Miguel. Después, a los tres años, me fui a la Villa México de Maipú.

¿Con quién contrajo matrimonio y cuántos hijos tiene, Iván?

- Con María Fernanda Alberó Bassi, bonaerense. Y tengo tres hijos: Blu (12), Mia (3) e Iván, de un año y medio.

¿Dónde dio sus primeros pasos como futbolista? ¿Cómo llegó a Cobresal?

- Me inicié en el Cultural Villa México, después jugué en el Benito Juárez, ambos de Maipú. Y don Mario Herrera, que era un gran formador, me llevó a la filial de Cobresal en el estadio Municipal de Maipú, cuando yo tenía 13 años. También le debo mucho a don Reinaldo Hoffmann y a Manuel Rodríguez Araneda, quienes fueron importantes para mí en Cobresal.

Verónica Valdebenito Alfaro, relacionadora pública de Iván que fue vital para este encuentro, ingresa a la oficina para ofrecer café y soda, y para preguntar cuántos años cumple el Club Tarapacá de Viña del Mar, al que nuestro consular entrevistado le envió una misiva con un cálido saludo, además de un presente. Ese mismo 28 de agosto, día de esta audiencia, el “Ballet Azul” viñamarino – el Tarapacá – cumplíó 65 años de vida.

Sigamos Iván, usted tiene muchos compromisos hoy. ¿Quién fue su ídolo?

- Caszely.

¿Qué amigos le dejó el fútbol?

- Hugo Rubio, Fabián Estay, (Marcelo) “El Guatón” Vega, Javier Zanetti… Y fuera del fútbol, mis grandes amigos son Jorge Cornejo y Fernando Saffie. Fernando es como un padre para mí.

Usted tiene varios apodos, Iván. ¿Cómo nacieron “Bam Bam”, “El Terrible”, “El Helicóptero”?

- Juan Espinoza Cataldo, que narraba para radio Alicante de El Salvador los partidos de Cobresal, un día me dijo: “Sabes, Zamorano es muy largo, desde ahora serás ‘Bam Bam’”. “Terrible” me pusieron en Suiza, el ’89, después de hacerle cuatro goles al Xamax y “El Helicóptero”, fue la revista francesa France Football. Y cuando chico me decían “Piojo”, “Bam Bam”, porque me peinaba a lo príncipe.

¿Cuáles fueron sus mejores goles o los más importantes?

- Importantes, todos. Ahora, trascendentales, el que le hice a La Coruña que le dio el título al Real y yo fui “Pichichi” con 28 goles; el que anoté por Internazionale en la final de la UEFA ’98, en París, cuando ganamos 3 – 0 a la Lazio; los dos a EE. UU. en Sydney, cuando ganamos el bronce, especialmente el segundo, la tocamos todos; uno de taco por el Inter…

¿Su mayor conquista, título y su mejor partido?

- ¡Mi familia, lejos (lapidario, porque antes de que culminara la pregunta, Iván, con una mano, indica un retrato en el que aparece con su esposa e hijos)!  Mi mejor partido, el 5 – 0 al Barcelona. Hice un partido perfecto, marqué tres goles y estuve en los otros dos. Cuando salí, me aplaudieron de pie 110.000 hinchas en el Bernabéu.

¿Cuál fue el mejor equipo que integró?

- Estuve en los mejores equipos del mundo, con los mejores jugadores. Me quedo con el equipo de las eliminatorias de Francia ’98, el de los JJ. OO. de Sydney, con el Inter que jugó la final de la UEFA el ’98 (con Ronaldo), con el Saint Gallen de Hugo Rubio, Patricio Mardones y el argentino Daniel Rashle…

Usted vio a muchos jugadores, ¿cuáles son los mejores?

- Marco Van Basten, centrodelantero holandés que medía 1.90 y tenía una condición técnica espectacular, Roberto Baggio (compañero mío en el Inter), Michael Laudrup, el gran danés, extraordinario. Marcelo Salas, Ronaldo… Me gustaba mucho también Johann Cruyff.

¿Qué sabe de Viña del Mar, Iván? Usted que fue un deportista de mundo, que vio cómo se desarrolla el deporte en Suiza, España, Italia, México, ¿qué políticas impondría en la Ciudad del Deporte?

- Viña ha sabido administrar muy bien sus recursos en el deporte, llegando a niños de escasos recursos. Han contado con el “Coca” Mendoza, con escuelas a través de la municipalidad. Deben mantener aun más todo lo que hacen en el verano, época en que hacen muchas cosas…Yo mantendría durante todo el año esos espectaculares eventos que realizan en el verano. Sé que la municipalidad ha hecho un gran trabajo con los niños, Javier (Aravena, director de la Casa del Deporte) ha hecho una inmensa labor, siempre preocupado de todo. Viña debe ser más que la ciudad del sol o del deporte.

¿Le gusta Viña, tiene departamento, le gustaría vivir allá?

- No, no tengo. Mi hermana tiene un departamento en Coraceros, 15 Norte. “Estoy esperando que la señora ‘Coty’, su alcaldesa, me regale uno (expulsa una gran carcajada, Iván)”. Yo tengo uno en Cachagua. Elías (Figueroa) me contó que es ideal vivir allá, él vive en Concón. Sí, me encanta Viña del Mar.

Volvamos al fútbol, Iván. ¿Cuáles fueron los defensas más complicados que tuvo? A usted lo marcaban mucho, si era “terrible”.

- Varios. José Herrera, un uruguayo, me pegó un “combo” sin pelota en un córner una vez. Tuve constantes luchas con Alkorta, un defensor del Athletic de Bilbao que después fue mi compañero en el Real Madrid. Y Miguel Nadal – sí, tío del tenista (Rafael) -, del Barcelona. También el argentino Roberto Ayala.

Sus mejores técnicos,¿quiénes fueron?

- Tuve buenos y malos, leales y desleales. El que más me marcó por su enseñanza fue Vicente Cantatore, no sólo como entrenador. Vicente en el Sevilla era mi amigo, papá, para mí fue muy importante, pieza fundamental para ser lo que fui. Valdano fue súper claro y sincero conmigo: pocos van de frente, mandan al preparador físico a decirte algo, pero él no, él de frente me dijo que yo iba a ser el quinto extranjero en el Madrid. Y llegué a ser el mejor del campeonato (94 – 95), el mejor iberoamericano… Y cuando uno está arriba, se acuerda de los técnicos que lo formaron, de Reinaldo Hoffmann, Manuel Rodríguez…

¿Qué deben hacer los niños viñamarinos que ansían ser grandes deportistas y personas como usted?

- Que se aferren al deporte, que sean buenos compañeros, que no dejen de soñar, que se esfuercen, que tengan perseverancia, pasión, que no pierdan la alegría. Si la pierden, es porque no quieren llegar a ser algo. Y las autoridades, que sigan trabajando igual en pos del deporte, porque el deporte es una herramienta vital para la sociedad y para formar buenas personas. Que lleguen a los estratos bajos para inculcar valores y sacar a los niños de los flagelos que dañan a la población infantil.

Finalmente, ¿qué cantante o banda le gustaría ver en el festival de 2010?

- A Madonna, que la vi en Italia. También a Bon Jovi, al que vi en México, y ya en términos mayores, me gustaría un U2.

Sobre el final, Iván se sorprende con los archivos estadísticos e históricos que posee la Casa del Deporte: tuvimos que apelar a ellos porque él no recordaba con certeza la fecha de las tres “dianas (goles)” imborrables al Barcelona. Fue el sábado 7 de enero de 1995, en el Stgo. Bernabéu, cuando esas tres cifras del 5 – 0 estremecieron a Chile. Y fue el sábado 3 de junio del mismo año, Iván, cuando usted le dio a la “Casa Blanca” y a nuestro país, un hito mayúsculo. Porque con un gol suyo, de un chileno ante La Coruña, el Madrid conquistó su 26to título de liga e Iván se coronó goleador o “Pichichi” con 28 conquistas. ¡Un chileno campeón y goleador con el mejor equipo del siglo XX! Inverosímil pero real. Y junto con enviarle afectuosos saludos y agradecimientos a la alcaldesa Reginato, porque “este verano me invitó a mí y a mi familia al festival”, a Javier Aravena, director de la Casa del Deporte, y a Vicente Cantatore, preocupado por la salud de su esposa, doña Nelly Erbetta, Iván nos ratifica en la despedida que ganó siete títulos – con Cobreandino, Cobresal, Real Madrid, Inter y América de México -, y que anotó 34 tantos por la selección y 287 por clubes. ¡Muchas gracias, Iván, y tenga muy presente que las puertas del gimnasio Polideportivo, de  Sausalito, de la Casa del Deporte y de Viña del Mar, están muy abiertas para usted!

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