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Pedro Alfredo Gallina: En Sausalito anoté el gol más bello y especial de mi carrera

Martes 06 de Diciembre de 2016
A casi cuatro décadas de una obra de antología, su autor la revive en Buenos Aires, donde habla de sus tres años en Everton, de amigos chilenos inolvidables como su genialidad y de la Roja campeona continental. Además, descubre su mayor pasión de hoy: la música.
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Treinta y ocho años y nueve días han transcurrido de una obra mágica grabada en Sausalito, de una huella indeleble dedicada por Pedro Alfredo Gallina Taverna a la afición ruletera y también nacional. En su ciudad natal, el otrora delantero de Everton rememora su genialidad marcada el domingo 26 de noviembre de 1978: “Primero, agradezco la visita de la Casa del Deporte de la Municipalidad de Viña del Mar por invitarme a revivir el gol más bello de mi vida”, expresa emocionadamente el Tanque -hoy de 67 años- en un antiguo restaurante ubicado en la céntrica Avenida de Mayo bonaerense. Acá, invadido por la añoranza -“y por la delicadeza viñamarina”-, quien lleva en su alma aquella obra maestra, estira las memorias: “Recuerdo perfectamente esa noche de Sausalito, obviamente, cuando vencimos 2-0 a Ñublense en el último partido de la temporada”.   

Pedro, quien gentilmente nos recoge en el hotel que nos albergó en la capital de su país, repasa además: “Por cosas del destino, derrotamos a Ñublense, equipo dirigido hasta septiembre del 78 por uno de mis más grandes amigos chilenos: el Loco (Nelson) Oyarzún, Consomé, quien murió ese mes a los 35 años. Y junto al Charola González y Camilo Benzi integré la delantera, anotando mi gol en el arco del cerro cuando faltaban cuatro minutos para el final del primer tiempo. Nos estábamos jugándonos la clasificación a la liguilla para la Copa Libertadores, entonces el triunfo fue importante”.

Y antes de recrear con mayor precisión su inolvidable conquista, el también ex “9” de Lota Schwager, U. Católica y Cobresal, “donde me retiré en 1980”, nos pide: “Permíteme, porque sería muy injusto no recordar a otros inmensos amigos que hice en Chile, a excelentes personas como don Pedro Morales y Tito Riera, hijo de don Fernando… ¡Qué tipo don Fernando Riera!... Como don Óscar Padró, una verdadera leyenda viva del deporte viñamarino que se portó muy bien conmigo en momentos difíciles en Everton (…) Chile es muy importante para mí, si en Viña nació Pedro Alejandro, mi hijo mayor, padre de mis dos nietos de Antofagasta. Y mi ex esposa también es chilena”.

¿Y el golazo, Pedro?

La jugada arrancó en la banda izquierda, pasando por mitad de campo donde estaba el pie talentoso de Chicomito Martínez, abriéndola a la derecha a Charola González, quien desbordó y tiró el centro. Yo estaba a un metro del punto penal cuando recibí la pelota, llegándome a media altura y sin saber qué hacer porque no le podía pegar de primera. Entonces brotó la feliz ocurrencia del momento, tirando el taco como tantas veces uno soñó. Y ahí salió un gol tan especial y lindo porque lo marqué en Primera División. Después, en el segundo tiempo, Chicomito hizo el segundo asegurando el paso a la liguilla.

VIÑA Y EVERTON 77-79

Después de vestir los colores de Lota y la UC, cuyos clubes conocieron su estela de tractor amigo del gol, Gallina cuenta cómo se convirtió en refuerzo del entonces campeón chileno de cara al debut en la Copa Libertadores: “Pude ir a Everton el 76, pero como formó un numeroso y estupendo plantel, opté por Católica. Y todo fue muy especial en Viña, comenzando por la presentación del equipo en la Quinta Vergara el día del estreno del Festival de la Canción. Fue una experiencia lindísima. Los nuevos -Alfonso Lara, Miguel Ángel Leyes, el Pelado (Nelson) Acosta- llegamos al hotel Squadritto, mudándome poco después al O’Higgins, donde me pregunté: ‘¿¡Dónde estoy!?’. Imagina, junto a Albert Hammond, Palito Ortega, Manolo Otero, Santa Esmeralda… Incluso me hice compinche del pianista argentino Bebu Silvetti. Y luego viví en 6 Norte con San Martín”. 

Estabas en tu salsa, ya que eres un melómano impenitente…

(Sonríe) Claro, no puedo vivir sin música, una gran pasión. Si siempre estamos compartiendo lindas canciones de los sesenta en las redes sociales, como las de The Four Tops, Temptations, Johnny Rivers, Creedence, Dire Straits, Rod Stewart, las de la Electric Light Orchestra. Y si me hablan de Bob Seger, ¡ohh!, extraordinario. Afortunadamente, algunos de esos artistas han estado en el Festival de Viña.

¿Cómo surgió el interés viñamarino, entonces?        

Me contactó Alfredo Asfura, quien ya me había hablado el año anterior. Pero como hubo tres competencias, el torneo local, la Libertadores y la eliminatoria del Mundial de Argentina, se armó un grupo más numeroso aún respecto al del 76. Y don Pedro Morales, entrenador muy sencillo en su propuesta futbolera por lo demás, con cierta lógica les dio mayores posibilidades a quienes habían sido campeones, relegándonos al banco a los nuevos. Si revisamos la delantera, estaban el Flaco Spedaletti, el Negro Ahumada, José Luis Ceballos, Charola, entonces era difícil jugar. Y no me olvido de otras figuras, como de Ángel Brunel, Humberto López, Chicomito, Marito Salinas…

¿Fue digno el cometido de Everton en su primera Libertadores?  

Sí, porque en un grupo difícil compuesto por la U, Olimpia y Libertad de Paraguay, terminamos terceros, dejando en el última lugar a Olimpia, un rival siempre temible. En el debut, les ganamos 2-0 a la U de Chile en Sausalito y también a Olimpia, con un gol de Spedaletti, empatándoles después en Asunción. Y en el último partido, con posibilidades matemáticas de clasificar a la segunda ronda, perdimos 2-1 con Libertad como visitas. Quedamos muy amargados, porque teníamos equipo como para haber superado la fase inicial.

¿Qué balance le das a tus tres temporadas en Viña del Mar?

Si no el perfecto porque no se retuvo el título, mi paso lo califico de la mejor manera, por Sausalito, el cariño de la hinchada y por motivos familiares. El 77 disputamos el campeonato hasta la última fecha con Unión Española, que nos superó por sólo dos puntos. El 78, cuando fue campeón Palestino y asomó un espectacular Cobreloa en Primera, terminamos quintos metiéndonos en la discusión por clasificar a una nueva Copa. Y en la tercera temporada, ya sin don Pedro en la banca, quedamos lejos de los protagonistas (…) En esa época, cuando había más de treinta fechas, el torneo era durísimo, compitiendo en él también Huachipato, O’Higgins, Concepción, Green Cross, Aviación, el mismo Lota.           

“COMO QUERÍA JUGAR, NO QUISE IR A EVERTON EL 76”

Pasando a otra página, el intérprete de una fantasía que no cesa de celebrarse en la Ciudad del Deporte tampoco escatima palabras para quienes lo trajeron a nuestro país. “Después de formarme en Ferro Carril Oeste, el 73 me prestaron a Gimnasia y Esgrima de La Plata, adonde directivos de Lota fueron a buscar a un centroatacante. Me vieron y llegué a mediados del 74, realizando el club buenas campañas, tal vez las mejores de su historia”.    

Y tú conociendo a Nelson Oyarzún, tu técnico amigo…   

Sí, con Nelson empezamos a hacer una gran amistad desde su regreso de Alemania, conociendo también a su familia y a su hijo Marcelo de muy chiquito. Pero Consomé no fue quien me dirigió el primer año, sino Alicel Belmar. Gracias a Nelson, un profesional mil por mil que fue mi entrenador el 75, jamás me sentí tan bien físicamente en mi carrera.

El 75, Lota sorprendió a todos al disputar la final de la Copa Chile…

Y ante un rival fuerte, el mejor Palestino de todos los tiempos hasta fines de los setenta. Lota hizo una excelente campaña en las primeras fases, dejando en el camino después a Concepción, Aviación y en semifinales a una de las mejores Unión Española, subcampeona de la Libertadores 75. A esos equipos, les ganamos todos los partidos, en Coronel y como visitas. Y en la final jugada en el Estadio Nacional, (Óscar) Fabbiani fue decisivo en el triunfo de Palestino.             

Tito Fouillioux, técnico cruzado en 1976, se fijó en ti. ¿Cómo te fue en la UC?     

No fue de lo mejor, porque cerramos el campeonato ubicados en el séptimo u octavo lugar. En todo caso, agradezco a Tito por haberme llevado a un club importante de Chile, en el que compartí con destacados compañeros: Eduardo Bonvallet, el Gringo (Óscar) Wirth, Roberto Guagua Hernández, Gustavo Moscoso, Mario (Zurita)… Les decía, ese año tuve la oportunidad de ir a Everton, pero yo quería rendir y para lograr esto, todo futbolista necesita jugar.      

“NO TENGO NINGUNA DUDA: CHILE CLASIFICARÁ AL MUNDIAL”

Tipo bonachón y respetuoso, Gallina tampoco olvida otro de los grandes aciertos anotados en Viña del Mar: “(Luis Alberto) Ramos también hizo uno de taco en Sausalito, maravilloso y en el mismo arco, pero no pude verlo en el estadio aun estando en aquel momento en Viña (N. del R.: la Fiera Ramos marcó ante Coquimbo en 1984, en el inicio de la campaña coronada con el único título de Copa Chile de los ruleteros)”. Y agradecido de Chile y de Viña, el hijo de Blanca Ester y de Pedro tampoco ahorra elogios hacia la Roja…        

“Marcelo Bielsa le cambió bastante la mentalidad al futbolista chileno, haciéndolo más profesional también, como lo hizo don Fernando Riera, pero en una época de escasos recursos. Chile siempre tuvo el material, principalmente en los setenta, una década espectacular con montones de figuras: Elías (Figueroa), Carlos Caszely, Alberto Quintano, Carlos Reinoso, Manuel Rojas… tantas. Como Chamaco Valdés, un jugador inteligentísimo. Fueron muy ricos los setenta en Chile, soy testigo de ellos”.    

“Y de hoy -completa-, Arturo Vidal dijo con toda razón, ‘somos los mejores’. Por los resultados obtenidos en los últimos años y por el roce de jugar afuera, esta selección ha jerarquizado su fútbol. Se ha parado sin complejos en cualquier cancha del mundo, en el Maracaná, Wembley y en tantos estadios importantes, ganándose el respeto de todos. Jugar en esos escenarios y ante ochenta mil personas, forjan más la personalidad. Entonces, no tengo ninguna duda de que irá al próximo Mundial, menos después de haberla visto ante Colombia y Uruguay, exhibiendo una brillante presentación en ese último partido contra un rival tremendamente duro. Después, deberá trabajar la renovación desde las divisiones menores para reemplazar de igual o de mejor manera, ojalá, a los Vidal, Díaz, Alexis, Aránguiz, Medel, Beausejour…”.  

Emocionándose con su golazo inscrito hace 38 años, “el mejor de mi vida, felizmente anotado en Sausalito”-dice regocijado-, y “sintiéndome muy honrado por entrevistarme junto a Jorge Burruchaga y al Beto Alonso, campeones mundiales y palabras mayores al lado mío”, el delantero del Everton 78 ha desenterrado una obra fantástica. Pedro Gallina, un símbolo de las efemérides del deporte viñamarino. 

por Mario Ramírez Escudero  

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