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Ricardo Abumohor: El chileno que trabaja de sol a sol se rebela cuando ve indisciplina en la Roja

Viernes 10 de Noviembre de 2017
Acreditado para diagnosticar a nuestro fútbol, el ex presidente de la ANFP emite un profundo análisis de una actividad sumergida en aguas turbulentas. Indisciplina, próximo entrenador -“algo secundario”, dice- y chances directivas para los jóvenes profesionales son algunos de los temas que juzga acá.
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En el trayecto a su oficina ubicada en Vitacura, Ricardo Abumohor (75 años) inicia este diálogo con la Casa del Deporte diciendo que “Viña es una maravilla para quienes vivimos en Santiago, donde estamos expuestos a los cambios climáticos y a una pésima calidad de aire. Es un agrado poder respirar su aire puro, ver el mar, entretenernos un rato en el casino. Además de ver el nuevo Sausalito, muy hermoso, donde practicaba esquí acuático. Casi todos los fines de semana voy a Viña, alojándome en el hotel del casino o en mi departamento de Reñaca”.  

Y ya dispuesto en su sillón, el hijo de Marita Salman Salus y de Nicolás Abumohor Touma, histórico directivo nacional, comenta: “De muy niño estoy en esta actividad, ya que mi padre siempre estuvo involucrado en Palestino, al que queremos y llevamos en la piel y en la sangre. Ahí, cuando era otra época, una muy romántica, conocí la dirigencia. Pude ver al gran Palestino campeón del 55, integrado por figurazas como el Muñeco Roberto Coll, el Tano (Rodolfo) Almeyda y Mario Ortiz. Y al del 78, campeón con Elías Figueroa, Óscar Fabbiani, Manuel Rojas, Sergio Messen, el Loco (Manuel) Araya…”.        

“Mi padre -agrega-, además de presidente de Palestino, fue el tesorero del comité organizador del Mundial del 62 y mandamás de la Asociación Central de Fútbol (actual ANFP) a inicios de los setentas”, expresa el hoy propietario de O’Higgins de Rancagua y titular de nuestro balompié durante el período 1993-1998. Y, cuando niño, jugador de su querido club. “Estuve en las divisiones menores, actuando donde se juega al fútbol, en el mediocampo. Jugaba de ‘8’, me faltaba físico pero había talento”.     

Técnico textil -“estudié en Inglaterra”, revela-, Abumohor repasa algunas de sus principales satisfacciones cuando estuvo en la testera de Quilín: “Hubo lindos momentos, como el de la Sub 17 del 93, una selección muy trabajada. Como aquí tenemos mala memoria, pocos recuerdan la prolongada etapa de preparación de ese equipo. Hubo un canal que nos creyó y televisó todos los partidos, los días sábado en Santa Laura, donde Sebastián Rozental, Héctor Tapia, Nelson Garrido, Frank Lobos y una brillante generación se dieron a conocer. Culminando ese trabajo con el tercer puesto en el Mundial de Japón”. 

¿Y su mayor acierto respecto a la selección adulta?    

Varios, pero uno de los más importantes fue el haber tenido mucho apoyo de la gente en una actividad distinta a cualquier empresa, ya que el fútbol requiere de tratamientos especiales debido a su enorme carga pasional y emocional. Esa credibilidad fue vital, también los estadios con ochenta mil personas. La afición se identificó con hitos relevantes, como el partido contra Ecuador por las eliminatorias de Francia, cuando debutó Nelson Acosta. Después del empate a uno de (Alex) Aguinaga faltando quince minutos, bajo una lluvia torrencial las ochenta mil personas se levantaron coreando el himno nacional, como diciendo “esto lo ganamos igual”. Y con aquel aliento, los muchachos terminaron ganando 4-1. ¡Ese encuentro lo ganó la hinchada!           

Hace un par de semanas vi una entrevista suya en La Tercera, denunciando que “los errores del consejo (ANFP) los están pagando 17 millones de chilenos”. Profundice…  

Ese titular no lo puse yo, porque no me refiero específicamente a un consejo, sino al sistema en el que nos desarrollamos. El mundo cambió y se transparentó, se acabaron los maestros chasquilla. Estamos en el mundo de los profesionales, donde hay especialistas para oídos, para gargantas, para todo. Y el fútbol tiene que entrar a ese curso de profesionalización absoluta para poder competir. Lamentablemente, somos un poco amateur aún.   

¿Qué le parece la labor de Arturo Salah?

A Arturo le tocó asumir en condiciones muy difíciles después de una bacanal de cinco años donde todos aplaudían por los destinos deportivos sin darse cuenta, o sin querernos dar cuenta, de la podredumbre que había en nuestros cimientos. Pero, junto a su directorio, ha hecho una labor positiva, limpiado harto, necesitando para el futuro mucho más profesionalismo y transparencia, sí. Hoy, todavía hacemos los consejos de presidentes cerrados, no sabiendo nadie quién es quién ni qué opinan. Entonces, es importante transparentarla y ponerse a tono con el mundo actual.

¿Cómo debería sesionar un directorio?   

Primero, un directorio debe ser un directorio, como tal, que dé pautas de desarrollo y que se junte una o dos veces al mes, o lo que sea necesario. Donde, ojalá, haya altos ejecutivos especializados en cada una de las áreas para un desarrollo cabal de una gestión, y asumiendo la responsabilidad. Además, nuestra actividad se debería abrir porque hoy te debes adecuar a las circunstancias; las sociedades anónimas fueron buenas en un principio, por ejemplo, pero transcurrido el tiempo hay muchas cosas que reformular. Exactamente, con todas las condiciones existentes para ser presidente de la ANFP o de un club.

¿Sugiere gente joven?   

Sí, los jóvenes profesionales hoy abundan en las ligas amateur, donde han demostrado su capacidad y fanatismo por este deporte. Se les debería dar la chance para que se vayan incorporando, no podemos seguir siendo siempre los mismos.

“LO DEL ENTRENADOR ES SECUNDARIO”

Seis décadas dentro del fútbol nacional le dan plena atribución a Ricardo Abumohor para diagnosticarlo, tanto su presente como su mañana. Avalado en su experiencia, indica: “No lo conocía (a Juan Pizzi), pero tengo entendido de que es un buen técnico y una buena persona. Sin embargo, lo del técnico es secundario. Primero, tenemos que saber cómo queremos desarrollarnos, para dónde vamos, qué queremos… Cuando tengamos claro cuáles son los objetivos, tanto para las divisiones menores como para el primer equipo, se buscarán los entrenadores adecuados. Ahora, nos estamos moviendo más por las circunstancias que por los objetivos”.

Sobre el tema disciplinario de algunos miembros del seleccionado, causante en alguna (o en varias) medida del reciente fracaso, da su particular visión: “El mundo es indisciplinado, vivimos siempre en aguas subterráneas hasta que se transparentó producto de la tecnología. Entonces salió el ser humano en todo su esplendor, aquel ser de más de dos mil años, el pecador de la época de Adán (…) Hoy día, eso se agrava cuando las bases que sostienen una comunidad, como la iglesia, los políticos, los empresarios, estamos cuestionadas de una u otra manera. Todas. Unas por corruptos, otras por desconocimiento u otras por pelotudos… ¿Y quién tira la primera piedra?”.

Complementa: “Por eso, la masa del país que trabaja de sol a sol ganando un sueldo mínimo, se rebela al ver ese tipo de actos. Pierde las confianzas, siendo el mayor de los problemas cómo se reconstruyen. Es ahí donde se debe hacer el esfuerzo, siempre esperando uno la aparición del William Wallace de este tema para que la gente pueda creer en un país espectacular. Chile es un país extraordinario cuando cree y, cuando no, somos muy jodidos”.

Para usted, lo del entrenador es secundario. ¿Qué es lo primario?

Hacer los análisis de lo que queremos y, después, buscar los mejores dentro de las posibilidades que tienes. Eso incluye las divisiones menores, técnicos capacitados y de primer nivel, además de bien remunerados. En todas las áreas. Y objetivos claros, insisto: si estuviesen, hubiera credibilidad y empujáramos todos para el mismo lado, hay mayores posibilidades de tener éxito.

Definitivamente, no habla de un responsable técnico.

Tengamos claro qué queremos y para dónde vamos, principalmente. Mira los resultados de las selecciones jóvenes: ¿eso es producto de qué? ¡De no querer saber para dónde vamos! Hubo cinco o seis años en los cuales se les quitaron recursos a los menores, se hicieron torneos de bajo nivel y no tuvimos competencia internacional. Estamos pagando las consecuencias, entonces. El tema es mucho más profundo, estamos acostumbrados a las cosas por encima, dejándonos llevar por el éxito sin ver el fondo. Sostengo: el mundo ha cambiado, hoy es de los profesionales, por lo tanto, tienen que estar los mejores del país en cada una de las áreas.

¿Qué tan complejo es el fútbol y el deporte?

Es muy complejo, porque es emocional y eminentemente pasional, donde las cosas son menos difíciles cuando hay confianza y credibilidad. A eso me refiero en una dirigencia, en un cuerpo técnico, en un plantel de jugadores, en el entorno de la gente… Si pudiésemos reunirlo todo, sería más fácil llegar.  

¿Qué más nos dice, qué añade y sugiere?

Agradecer lo vivido durante los últimos diez años, un ciclo fantástico. Lo importante es cómo lo cuidamos, cómo lo fortalecemos y cómo lo proyectamos en el tiempo. Como lo hacen los alemanes, claro, pero somos muy poco profesionales en eso. Nos dejamos llevar por el tema fácil, por el escandalillo o por el éxito puntual, sin profundizar en los temas ni en los conceptos.

“BIELSA INICIÓ ALGO DISTINTO”

Nostálgico, Abumohor no esconde su apego por “un pasado que, inexorablemente, no volverá”. En este diálogo, viaja a ese ayer romántico, de tribunas colmadas y del sudor por la camiseta, seleccionando a los mejores que vio: “Comienzo por Elías Figueroa, Óscar Fabbiani y el Muñeco Coll, de Palestino. De la Selección, por Marcelo Salas e Iván Zamorano (…) Ahora es distinto o uno está en una época distinta, viéndola menos romántica, menos leal y menos apasionada. Pero tenemos jugadores capacitados en este momento, quienes merecen las chances desde las juveniles. Este deporte no es fácil actualmente, sino un tema físico por excelencia, ya no basta con el talento. Si pretendemos ver a otra generación excepcional, en las menores se debe trabajar vivamente para que los muchachos lleguen en las mejores condiciones a competir”.

¿A qué entrenadores subiría a un podio?

Hemos tenido muy buenos técnicos, desde Luis Tirado, Fernando Riera, Luis Álamos… Para mí, Marcelo Bielsa dio un punto de inicio a algo absolutamente distinto y destaco también a Jorge Sampaoli y a Manuel Pellegrini, quien, como se dice, nadie es profeta en su tierra. Pero Manuel ha tenido una trayectoria brillante. Ahí nombré a seis, juzguen ustedes a los tres mejores…   

¿Y grandes directivos?

Juan Goñi, Ernesto Alvear, Carlos Dittborn, Juan Pinto Durán, quienes sin recursos fueron capaces de hacer un Mundial, y no tan sólo hacerlo sino que conseguirlo y competir contra potencias. Hoy, lo de los directivos es algo mucho más impersonal, sintiéndose uno muy afuera de una sensibilidad distinta. Y de mis raíces, no puedo olvidar a Amador Yarur, a Enrique Atal, a mi papá…

¿Qué ha cambiado sustancialmente, aparte de la relación impersonal?

Se perdieron las lealtades y los lazos, valores tan importantes sobre todo en el deporte y en el fútbol. Como veo con terror cómo prevalece la competencia personal por sobre el argumento, me quedo con lo de antes, y pertenezco a esa época. Así que uno se va sintiendo un poco out.     

Conversador entusiasta y comedido, quien gobernó la clasificación de la Roja a una Copa del Mundo adulta tras dieciséis años -junto con Nelson Acosta, Francia 98- sella este encuentro recontando sus mayores alegrías deportivas: “De niño, el haber visto al Palestino del 55 y como dirigente, el privilegio de aportar para que el equipo del 78 fuera campeón. También, la clasificación del club a sus primeras copas Libertadores (76,78, 79), en las cuales hizo estupendas presentaciones. Después, cuando la Sub 17 obtuvo el tercer puesto en Japón y cuando la selección mayor avanzó a la segunda ronda en Francia, tras jugar a gran nivel”.               

¿Y el título con O´Higgins, logrado diez meses después de que murieran dieciséis hinchas celestes?

(Se emociona)… En mi ocaso como dirigente, el haber obtenido ese título el 2013 también fue una experiencia maravillosa. Darle el primer campeonato de su historia a una ciudad aguerrida y esforzada, devastada poco antes por una tragedia, son las cosas más gratas que te deja el fútbol.   

por Mario Ramírez Escudero

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