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Alejandro Vial: Perder una final de un Mundial en un tiempo suplementario, jamás será un fracaso

Viernes 24 de Noviembre de 2017
El DT de la selección nacional de polo y único actor de este deporte en coronarse campeón mundial como jugador y coach, revive el subtítulo logrado en Sídney, cuya final fue de asombro. Dispuesto a seguir al mando de esta Roja, “lo cual es un gran orgullo”, el Tano Vial decreta: “Durante trece años, Viña ha respetado a todos nuestros representativos”.
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Una de las presentaciones nacionales más refulgentes de este año tuvo lugar en Sídney, donde una disciplina bicampeona mundial, dirigida por un también doble monarca planetario -como jugador y entrenador, constituyendo esto en un caso sin parangón en el historial del polo-, estampó para todos los tiempos una finalísima portentosa. Alejandro Vial Pérez (Osorno, 1983), coach del cuarteto nacional junto a Martín Zegers, repasa la cuarta final global disputada por el polo chileno, escenificada el pasado 29 de octubre en el Mundial de Australia ante la máxima potencia de los tacos y de la caprichosa bocha: Argentina.

“Quedando CUARENTA SEGUNDOS para el final, Andrés (Vial) anotó un golazo para dejarnos 7-6 arriba, con el cual éramos campeones por tercera vez. Pero, increíblemente, nos empataron faltando DOS SEGUNDOS. Argentina también tenía un equipazo, pues venía ganando todos los encuentros por márgenes amplios, como nosotros, que le habíamos marcado una importante cantidad de goles a Nueva Zelanda, India, Inglaterra… Tras un principio un tanto enredado, los ocho jugadores se largaron a correr para dejar en la historia de nuestro deporte un partidazo, sencillamente, uno de los mejores a este nivel”, narra el Tano Vial, siempre dispuesto a hablar generosamente con la Ciudad del Deporte.  

Refresquemos el singular caso de Alejandro hijo, miembro de una familia compuesta por deportistas que sí ha levantado cetros de cuño universal: junto a Alejandro Vial Lira y Matías, su padre y hermano, logró el primer título chileno en México 2008, convirtiéndose también en un caso sin precedentes...     

Pues jamás dos hermanos y un padre conformando un mismo elenco, Vial Lira como técnico, habían conquistado tamaña distinción lejos de nuestras fronteras. Un privilegio ampliado hace dos años en el Club San Cristóbal, donde, también como estratego junto a Martín Zegers, condujo a su equipo –en el que estaba Andrés, su otro hermano- a la segunda corona. Cuando el taco de Mario Silva empujó la bocha hacia la historia, metiéndose caprichosa y dramáticamente en el arco de Estados Unidos para imponerse 12-11 con conquista de oro. ¡Cómo olvidarlo!                   

Recreando la reciente final de Sídney, entonces, debemos revalidar lo expresado por este entrevistado. Si un encuentro decisivo reúne todo tipo de vaivenes y palpitaciones, como una ventaja casi irreversible emparejada a solamente dos segundos del campanazo definitivo, llevándolo a un chukker suplementario, un séptimo de vida o muerte, donde la hegemonía chilena se derrumbó con el 8-7 establecido por los pentacampeones mundiales, no queda más que rendirse ante un duelo de colección.   

En abril de 2016, Chile hizo historia en la Catedral del Polo Mundial, Palermo, al derrotar a los argentinos por primera vez en el marco de la Copa de las Naciones (7-6). ¿Estaba dañada Argentina por ese inédito golpe?                           

Puede ser, porque esa derrota les afectó demasiado, ya que para ellos caer en su verdadero templo deportivo resulta algo impensado, fuera de toda lógica. Pero todos los campeonatos son diferentes, aunque un reto tan importante y legendario para ellos como lo es la Copa de las Naciones está prácticamente prohibido perderlo. Por eso, tal vez, nos hicieron un gran partido en Sídney, queriendo enmendar esa caída ante Chile.         

¿Fue un fracaso el subtítulo, Tano?

¡No…! Llegar a la final de un Mundial jamás será un fracaso, menos si consideramos cómo la perdimos, en un chukker suplementario y con gol de oro. Esto, confirma el excelente nivel de nuestros jugadores, quienes lucharon siete exigentes tiempos frente a una selección poderosa, la cual obtuvo su quinto título. No tuvimos la suerte del campeón esta vez, como sí la tuvimos el 2015, cuando nos tocó a nosotros coronarnos en el alargue.

¿Qué les depara el futuro tras la expedición por Sídney?

Ahora, ya estamos pensando en jugar las eliminatorias del próximo Mundial, porque a este fuimos como campeones vigentes. El camino es largo, ya que se disputará en tres años más. Tenemos que esperar cómo vienen los jóvenes, cómo se renueva el equipo, quiénes siguen… En tres años pasan muchas cosas, habiendo harto movimiento de hándicap, entonces es complicado mantener el mismo equipo. El Mundial se jugará el 2020 y si bien no está confirmada su sede, lo más probable es que sea Estados Unidos.

El equipo que participó en Australia es joven.

Estuvo compuesto por dos jóvenes y por otros dos de mayor experiencia, en cuanto a los titulares: José Ignacio Martínez y Andrés Vial tienen diecinueve y veinte años, en tanto José Zegers y el Cote (José Miguel) Pereira, 36 y 27. Ellos jugaron todos los partidos, apoyados desde la suplencia por Martín Arrau, Agustín von Unger, Antonio Eguiguren, Ignacio Vial y Romano Vercellino.

¿Ese grupo está para competir en un par de mundiales más o depende del tema del hándicap?

Como varía tanto ese tema, lo más probable es que José Martínez y Andrés Vial, por ejemplo, suban el suyo, no pudiéndose armar el mismo equipo para otros mundiales, entonces. En dos o en tres años los jugadores progresan bastante, hay que ver cómo están jugando, siendo lo más complicado la combinación de llegar a los cuatro que adquieran un funcionamiento que le dé al equipo un mejor hándicap respecto al de hoy. Esa es la idea. Y ese objetivo, juntar al cuarteto de mejor funcionamiento dentro de la cancha mostrando mayor capacidad para los catorce goles requeridos, se cumplió cabalmente frente a Argentina y a lo largo del Mundial.

Explica lo del hándicap a los seguidores viñamarinos del polo…                  

Los principiantes comienzan de cero, obviamente, llegando el hándicap a diez, escala que lucen los mejores. Esto, según cómo juegas, qué campeonatos has ganado, qué caballos tienes… En cada país hay una comisión que evalúa y pondera tu nivel calificándolo con una nota, como ocurre en el golf a modo de ejemplo, y los mundiales son a catorce goles. O sea, se considera la suma de los cuatro jugadores, no pudiendo cada uno tener más de cinco tantos. Como máximo, en cada equipo debe haber dos jugadores con cinco goles.                 

¿Sigues como seleccionador? ¿Junto a Martín, claro?  

No depende de nosotros, sino de la federación, pero con Martín estamos muy felices por los resultados obtenidos en dos mundiales: campeones el 2015 y ahora, subcampeones luego de estar a un suspiro del título. Tenemos una excelente relación, jugamos mundiales juntos, consiguiendo además valiosos triunfos. Aunque a veces no hemos compartido asuntos técnicos, hemos podido despejarlos para encauzar de la mejor manera a nuestros equipos, olvidándonos de quién es mejor. Por mi parte, yo sigo feliz, creyendo también de que Martín anhela lo mismo. ¿Y sabes por qué? ¡Porque es un gran orgullo dirigir a un seleccionado de tu país, metiéndole las ganas de siempre!                  

Veinticinco días después de un choque que quedará grabado con letras doradas en los archivos grandes de los anales del polo, el Tano Vial pudo sincerarse con la Casa del Deporte, “una institución amiga, que ejemplarmente ha dado espacio a todos los representativos chilenos durante trece años. Como al nuestro, acompañándolo en instantes gloriosos: cuando la primera corona en México 2008, cuando el inmenso lauro sellado en Chile 2015, y hoy, cuando por dos segundos el destino y un enorme rival nos despojaron del tricampeonato mundial”, suelta el, no obstante, bimonarca, quien completa: “Esa deferencia a todas las disciplinas, surgen indudablemente de la correcta administración de la alcaldesa Virginia Reginato y de Javier (Aravena), director de la Casa del Deporte”.                        

“Un subtítulo no es un fracaso, ¡cómo, si disputar una final de un Mundial y perderla de esa manera jamás será un revés!”, machaca Vial, esperando hoy la próxima cita máxima abrigado en el calor de un clan triunfal: Alejandro, el padre DT campeón en Ciudad de México; Matías, goleador y mayor figura en suelo azteca; Andrés, dueño de la gema de 2015 asimismo; y Catalina y Soledad, hermana y madre testigos de un cúmulo de victorias.

Y, también, esperándola cubierto por el incondicional amor de Antonia Zegers, su esposa, y por el de Tanito, el hijo que el 11 de noviembre cumplió su primer año de vida.         

por Mario Ramírez Escudero

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