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Marcela Valenzuela: Gracias al deporte, súper importante en la vida, mi cáncer no cundió

Miercoles 10 de Enero de 2018
Profesora de educación física y fondista del club Fullmarathon, quien ocupara el tercer puesto en su debut en los 42 kms, con 41 años en la Maratón de Viña 2017, relata acá -entre diversos temas- cómo le ganó la batalla al cáncer.
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Hoy, cuando el deporte viñamarino está inmerso en el surf, en el rugby siete y en diversas disciplinas que sustentan el verano de un nuevo año, giramos por algunos momentos a la temporada recién pasada. Para ser exactos, a las maratones celebradas en ese período. O siendo más exactos aún, para recordar el admirable cometido de Marcela Valenzuela Gutiérrez, quien, luego de imponerse casi por completo a un agudo cáncer de tiroides con metástasis, se hizo más fuerte todavía para participar en pruebas de largo aliento: 42 y 21 kilómetros.    

Profesora de educación física nacida el 13 de diciembre de 1975 e integrante del club Fullmarathon, Marcela narra acá su experiencia de vida y su marca deportiva grabada el primer día de octubre pasado: “A mis 41 años nunca había corrido una maratón, debutando en la de 42 kilómetros de Viña y consiguiendo un tercer lugar tras un tiempo de tres horas, cuatro minutos y siete segundos. Ese crono, además, me llevó a ocupar el quinto mejor registro en el ranking nacional. Para competir en Viña ingresé al Fullmarathon hace dos años solamente, trotando al principio no más de 21 mil metros bajo las órdenes de Roberto Hidalgo, mi entrenador. Así, poco a poco empezó a agarrarme el bichito, hasta aventurarme en la máxima distancia”.

¿Cómo afrontaste ese desafío incógnito para ti?        

Nunca me proyecto tanto en las carreras ni sabía cómo iba a ser porque en los entrenamientos corría hasta 33 kms solamente. Me entrené nomás y un amigo (Eduardo) me acompañó en bicicleta, preocupándose de la cantidad de agua que me daría durante el trayecto. Me tiré, ya está, porque me había preparado bien y sin fijarme en qué lugar iba a llegar ya que no soy muy competitiva. La verdad, aún no sé mucho de esto, lo que sí sabía es que el trazado era muy lindo: desde el Quinto Sector de Reñaca hasta la Caleta Portales, pasando por Concón y terminando en el mismo lugar de la partida.  

Pero te fue bien, cumpliste tu meta inmejorablemente para ser un estreno…  

Me sentí bien hasta el kilómetro treinta,  donde empecé a sentir un poco de calambre y pude haberme descompensado. Pero una amiga de mayor experiencia en estas pruebas, que iba a mi lado, me dio algunos consejos para recuperarme. Al final, llegué súper feliz porque me sentí muy apoyada por los compañeros de mi club, quienes conforman un grupo muy unido. Y pocos días después, me llamaron del club Santiago Runners para premiarme como una de las cinco mejores maratonistas del año, pero no fui porque no me gusta mucho eso. Aunque sí agradecí la cortesía enviando un saludo.    

Marcela Verónica Valenzuela, educada en los colegios Saint Dominic y Compañía de María, también ejerce como docente en el Estadio Español, de Recreo, “donde me crié y hoy hago clases al adulto mayor, además de clases personalizadas”. Hija de Helvy y de Hernán, comparte asimismo su entusiasmo por el deporte con -dice- “mis hijas Martina y Constanza, de diez y seis años, y con Christian Hewstone, mi esposo aficionado al voleibol”.           

¿En qué otras maratones participaste en 2017 y cómo te fue?  

En las de Puerto Varas, Santiago y Costa Pacífico, las tres de 21 kilómetros. Me fue bien porque en todas me ubiqué entre las tres primeras: en la de Puerto Varas y en la de Santiago terminé segunda y primera en la categoría general, respectivamente, y en Costa Pacífico, también gané en la general. Como ves, llevo dos años apenas compitiendo y siempre he sacado algo… ¿Si soy buena, entonces? (pregunta soltando una larga carcajada) Yo creo, porque en poco tiempo he logrado buenos lugares (estira la risotada).   

“LA PLAYA Y EL DEPORTE DE VIÑA SON MARAVILLOSOS”

Ahora, durante el ciclo de la Playa del Deporte, Marcela aprovecha ese exuberante lugar para recrearse y entrenarse con miras a próximas competiciones. “Con el Fullmarathon entrenamos los martes en el Club Naval y los sábado siempre hacemos las corridas largas en la Playa del Deporte, de quince o veinte kilómetros, dependiendo de lo que proyectemos para el año. Además, siempre me acompañan mi esposo e hijas porque les encanta la playa, donde bailan, andan en patines, paletean…”.    

¿Tu concepto de la playa y del deporte viñamarino?

Es todo maravilloso, porque hay actividad física muy masiva y la gente va a las clases en la playa sin pagar, resultando sobresaliente eso ya que los gimnasios son caros. También están las escuelas y los talleres para los niños, las piscinas en muchos sectores de la ciudad, un Polideportivo estupendo, la gran cantidad de corridas anuales que se hace los fines de semana…

¿Y cómo estará compuesta tu agenda para este año? 

En abril, antes de participar en las competencias de Lima y Puerto Varas, estaré en los 21 kms de Santiago, para después volver a los 42 de Viña, el evento más importante de mi calendario. Y el 2019 quiero ir a Berlín, donde se corre una de las maratones más importantes del mundo junto con la de Nueva York.  

“SI CORRES LARGAS DISTANCIAS, EL TRABAJO AERÓBICO TE AYUDARÁ”

“Como parte de mi tratamiento, el médico me recomendó hacer un deporte que fuese aeróbico y que también tuviese pasión para mí. Entonces, decidí trotar como lo hacía con mi papá desde muy chica, de cuando él me sacaba a correr antes de irme al colegio, todos los días a las seis de la mañana”, explica la fondista viñamarina. 

¿Cuándo empezaste a superar el cáncer?   

Aunque debo seguir controlándome siempre, desde hace dos años y medio o tres ya me siento completamente recuperada. De hecho, cuando el tratamiento había terminado casi totalmente y empecé con los trotes, ya estaba bien. Principalmente, comencé a correr para que el cáncer no cundiera, proponiéndole al médico que el deporte era súper importante en la vida. ¿Qué podía hacer? “Sí, corre largas distancias porque está comprobado de que el trabajo aeróbico ayuda para no recaer”, me dijo el especialista.               

por Mario Ramírez Escudero

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