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Daniel Bertoni: Fui un tocado por la mano de Dios para sellar el primer Mundial de mi país

Jueves 21 de Junio de 2018
Crucial en el título del 78, cuando cerró la final en el alargue, el ex socio de Maradona en el Nápoles repasa su gloria planetaria sin eludir una debatible victoria sobre Perú. Atónito ante una imborrable goleada viñamarina, Bertoni recrea también sus dos Libertadores ganadas frente a clubes chilenos…
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Cuarenta años después de la sexta Copa del Mundo alzada por una selección sudamericana, Ricardo Daniel Bertoni (63) desentierra aquella gema en esta charla exclusiva con la Ciudad del Deporte, escenificada en Quilmes, al sur de Buenos Aires: “El 78, tuve el honor de anotar el gol del triunfo ante Hungría en el debut y de cerrar el primer título mundial de mi país, marcando el 3-1 en el alargue de la final frente a una de las mejores selecciones de todos los tiempos, la Naranja Mecánica holandesa (25 de junio)”.

Realzando una tradición sabida, admirada y respetadísima aunque no se haya vivido, el también tricampeón de la Copa Libertadores -derribando al Colo Colo 73 y a Unión Española, como asimismo a Sao Paulo en el Nacional de Chile- desanda un puente de glorias, abriendo el diálogo con su obra mayor.   

“Chile, en relación a la Libertadores, fue muy importante en mi carrera y en la historia de ‘mi’ club: Independiente de Avellaneda. El 73 y el 75 la alcanzamos tras vencer a Colo Colo y a la Unión, consiguiéndola igualmente el 74 en Santiago frente a Sao Paulo. Y el 65, en otro desempate, el Rojo ya la había conquistado en Chile derrotando a Peñarol, con dos anotaciones de Raúl Emilio Bernao, mi máximo ídolo”. 

Invadido por la pasión que genera el megaevento de Rusia y emitiendo ráfagas de italiano junto a Leonello Bortolot, dueño de El Piave Gelato, donde viajamos por el idioma universal de los mundiales, Dani se asombra ante una victoria inolvidable de Everton sobre -acaso- el mejor Independiente de la historia: el 5-0 estampado en enero de 1953, en el estadio El Tranque de Viña del Mar.

“¡Ohhh, no te creo! ¡Cómo esa máquina roja pudo ser goleada si tenía a puros monstruos: José Varacka, Rodolfo Micheli, Carlos Lacasia, Osvaldo Cruz, Ernesto Grillo, Osvaldo Simonetti, Carlos Cecconato…! Everton ganó de pura suerte, porque esas figurazas no fueron a jugar en serio, sino a conocer una ciudad tan bella como la de Viña (sonríe)”. Y… ¡tamaña sorpresa!: Nello, veneciano-argentino, nos sorprende:

“Acá está Carlitos Cecconato (88 años), quien viene todos los días a tomar café y a hablar de fútbol. Vive ahí, cruzando la línea del tren. Se los presento…” (N del R.: A Augusto Pelusa Arenas, icónico integrante del equipo viñamarino de los cincuenta, lo apodaron Cecconato desde el sábado 31 de enero del 53).   

“EN MENOS DE MEDIA HORA TUVE TRES CLÍMAX”

Tras un estentóreo ¡Forza Chile! proferido por la inagotable retórica de Nello Bortolot, el habilidoso y potente puntero sobre ambas bandas -y compañero de Maradona en el vitoreado Nápoles de los ochenta- tiende lo relativo a la fiesta mayor disputada hace cuatro décadas: 

“Como venía de una lesión, arranqué como suplente, pero me gané el puesto a punta de sacrificio. En el segundo tiempo del partido con Hungría, César (Menotti) me hizo entrar y a seis minutos del final, después de un pase de taco maravilloso del Beto Alonso, hice el 2-1 definitivo.

“Con mis dos goles, abrí y cerré la senda ganadora. Nadie daba un peso por nosotros, porque nunca habíamos sido campeones, siempre fuimos campeones morales. Pero gracias a Menotti, clave porque conformó un gran equipo, logramos nuestro primer título. Y sí, el Flaco fue el mejor entrenador que tuve, tanto en lo técnico como en lo humano”. 

Desnivelaste la final en el alargue, restando cinco minutos, cuando Holanda les empataba en cualquier segundo. ¿Puedes significar ese momento?

Todavía lo gozo internamente, ya que los holandeses nos tenían en un arco después de los dos goles de Marito (Kempes). Faltando muy poco, hice una gran pared con el mismo Mario, metiéndonos en un embudo porque ellos achicaban y presionaban muy bien. Me quedé con la pelota cuando me estaba cayendo, se la pisé a un rival y definí. Siempre me pregunto, ‘¿dónde estaba el arquero, qué hacía?’.

¿Le robaste el gol a Mario Alberto?

No. Por consecuencias del juego, me quedé con el balón porque me estaba tropezando, entonces me agarré de Mario. Él marcó seis luego de tres o cuatro jugadas mías, convirtiéndose en el máximo goleador del Mundial. ¡Cómo se lo iba a robar si da lo mismo quien lo haga! 

Sigue describiendo qué se siente sellar un título máximo…

No se puede expresar una gloria depositada tan adentro… Te digo algo: este es un tema deportivo, muy importante ciertamente, pero en la vida hay cosas más valiosas. Como los nacimientos de mis hijos, Jair y Yael, y el de mi nieto Benjamín. Para mí, el fútbol fue un trabajo, un divertimento y una gran pasión que me permitió tener una posición económica tranquila… ¿Por qué Jair el nombre de mi hijo? Por Jairzinho, el wing derecho del extraordinario Brasil campeón mundial en 1970.  

Sobre la ausencia del cerebro de los holandeses en ese Mundial, Johan Cruyff, explica: “¿Qué pasa si Cruyff viene? Y si mi abuelo no hubiera muerto, estaría vivo (sonriendo). Es imposible saberlo. Su ausencia no fue por un tema político ni militar, sino porque le quisieron raptar a un hijo o por amenazas. Y nosotros, desgraciadamente, salimos campeones bajo un gobierno nefasto, con desaparecidos y muertos”.

¿Cuál es el momento cúspide: cuando anotas el 3-1, cuando concluye la final o cuando levantas la Copa? “Los tres, no podría elegir uno solo. Un gol es como tener un clímax con la mujer de tu vida, el pitazo final te brinda otro éxtasis junto a ese gran amor convertido en la camiseta de tu país y levantar el trofeo máximo representa otro orgasmo. Como ves, en menos de media hora disfruté tres momentos incomparables”.

El 21 de junio, la Albiceleste y Perú decretaron uno de los episodios más controvertidos de los mundiales. Ese día, el local se impuso 6-0 y se instaló en la disputa por el título en detrimento de Brasil: “Nada puedo decir porque siempre me limité a jugar. Todos hablan de suspicacias y de un arreglo entre ambos, pero ha habido montones de tongos y partidos envueltos en polémicas. Como Brasil tenía una favorable diferencia de gol, nosotros debíamos hacerle cuatro a Perú para disputar la final, y les marcamos seis jugando muy bien. Ahora, como siempre lo he hecho, emplazo por medio de Viña del Mar: ‘¿Tienen pruebas? ¿Sí? ¡Tráiganlas, entonces!’”.   

“EL 73, VENCIMOS A UNA AUTÉNTICA SELECCIÓN CHILENA”

En España 82, Bertoni defendió la hegemonía trasandina integrando una escuadra tan estelar como la del 78, reforzada por un debutante en la fiesta mayor: Maradona. “Si pretendes revalidar un campeonato, los partidos debes ganarlos jugándolos, no con un título ni con nombres: Maradona, Kempes, Passarella, Fillol, Valdano, Tarantini, el Pelado Díaz, Bertoni… En el estreno, perdimos con Bélgica, recuperándonos contra Hungría y El Salvador, cuando hice un gol en cada encuentro. Después, Italia y un tremendo Brasil nos superaron claramente en segunda ronda. Encima, Maradona se fue expulsado ante Brasil por cometer un horrible foul”.

Y a propósito de hegemonía, la de Independiente fue rotunda en la Copa Libertadores durante el primer lustro de los setenta, señalándola ante Colo Colo y Unión Española. También, enfrente de Sao Paulo en el Nacional de Chile. Revive esa supremacía continental, Daniel…

Las tres finales del 73 fueron durísimas. Acá, donde Colo Colo se paró de gran forma, empatamos de suerte porque nos iba ganando 1-0. En Santiago, en un campo muy difícil y lleno, también empatamos, pero a cero. Y en Montevideo, marcamos el 2-1 definitivo en el alargue. Ese Colo Colo era una auténtica selección chilena, formado por Nef, Galindo, el Negro Ahumada, Véliz, Chamaco Valdés, Caszely… por un equipo brillante.

Aún se cuestionan arbitrajes que perjudicaron abiertamente a los albos en Buenos Aires y en Ñuñoa. Principalmente, una clara infracción al Gringo Nef y un tanto legítimo anulado a Caszely. El oriundo de Bahía Blanca recuerda: “Sí, es verdad. En la final de ida, Mario Mendoza le hizo un tremendo foul a Nef en el área chica, impidiéndole neutralizar nuestro empate. Hubo varias cosas extrañas, como un fuera de juego inexistente cobrado en Santiago por el brasileño Arppi Filho en el último minuto, cuando yo estaba solo frente a Nef. Y lo de Caszely, habilitado por tres defensas según ustedes, no me acuerdo”.

Un año más tarde, el Rey de Copas -siete ha ganado- alzó su tercera consecutiva en nuestro país, enfrentando posteriormente a U. Española, el 75. “Chile ha sido muy generoso con mi club, pues allá conseguimos el título del 74 por lo demás, cuando vencimos por la mínima a Sao Paulo en otro desempate. Y la Unión también fue un rival muy difícil.

“En Santiago, empatábamos a cero hasta el último minuto, cuando Ahumada sacó un zapatazo de fuera del área imposible para nuestro arquero. La vuelta resultó un poco complicada al principio, pero la ganamos 3-1, anotando yo el tercero. Y en Asunción, donde hice el 2-0 final, la victoria fue más clara. Esa Unión tenía varios seleccionados y buenas figuras, recordándome ahora de Vallejos, Pinina Palacios, Spedaletti, el Pollo Véliz… Ganar cuatro copas seguidas, sin olvidar la del 72, no es casualidad”.

Además, el elenco de Bertoni, Ricardo Bochini y de un ladino grupo de jugadores obtuvo la Copa Intercontinental del 73: “La disputamos con Juventus en Roma, donde nos dominaron casi todo el partido. A diez minutos del final, hice una fenomenal pared con Ricardo, quien le hizo un sombrero espectacular a Dino Zoff para lograr el 1-0 y nuestro primer mundial de clubes. Fue un golazo el del Bocha”.

La compuesta por Bochini-Bertoni ha sido una de las sociedades, sin ningún temor a exagerar, más geniales de la historia. Igualmente, el también entrenador y comentarista destaca las que formó con otros tres campeones mundiales: “Con el Bocha, jugando de memoria prácticamente, gané varios campeonatos entre el 72 y 78. Después, tuve la suerte de jugar con Kempes y, en la Fiorentina, con Giancarlo Antognoni, campeón en el Mundial de España. Junto a Maradona también hice un muy buen tándem en Nápoles, el 84 y 85, pero no al nivel de Bochini”.

“GRACIAS A BIELSA, LA ROJA CONQUISTÓ AMÉRICA”

Aguardando el complejo duelo de Argentina ante Croacia, Petete Bertoni (“me dicen así por el libro y porque sé de futbolistas de todas las épocas y de diferentes nacionalidades”, aclara) responde a la permanente incógnita, “¿Pelé o Maradona?”.

“Los dos fueron fenomenales, pero cada uno en su época. No olvidemos a Johan Cruyff, Alfredo Di Stéfano, Enrique Sívori, Messi, Garrincha, Bobby Charlton, Jairzinho, al Beto Alonso, Kempes, Bochini… Ni a Elías Figueroa, el mejor central que vi. Nosotros tuvimos a Roberto Perfumo y a Passarella, pero Don Elías era más completo.

Nacho Prieto, del Nacional de Montevideo en los sesenta, también fue un jugadorazo. Lo mismo Caszely. Lo enfrenté cuando estaba en el Espanyol de Barcelona y yo en el Sevilla. Un crack, un crack, sí, sí… Marcelo Salas y Zamorano, otros cracks. Chile siempre tuvo grandes valores y una selección maravillosa, como esa que compitió en el Mundial de Alemania 74. No fue campeona y, perdónenme, no lo serán nunca porque no tienen el fútbol sagrado de nosotros”.

Sin embargo, celebra a la Roja cimentada por Marcelo Bielsa: “Marcelo armó una generación extraordinaria, la mejor junto con esa del 73-74. Gracias a él ganaron las dos Copa América, mostrando un juego de mucho vértigo. Tanto a Sampaoli como a Pizzi les dejó todo preparado. Dinámico y agresivo, además, ese equipo pensaba solamente en el arco rival. Era equilibrado, con cuatro o cinco figuras: Sánchez, Vidal, Medel, Beausejour y Bravo, una columna vertebral muy valiosa. Ese estilo, entonces, se lo deben a Bielsa”.  

Y tratándose de selecciones sorprendentes, se refiere a sus candidatos para encumbrar la Copa Mundial el 15 de julio en Moscú: “A pesar de la derrota de Alemania y del empate de Brasil en el debut, siguen siendo mis principales candidatos. Después, estará España en la lucha, y cuidado con Portugal, Uruguay, Francia… Y Argentina, si no corrige el finiquito, podría pasarla muy mal con Croacia, un equipo fuerte y aplicado. Necesita cambiar la imagen de fantasma, también, con la cual entró a Rusia por una hendija de la puerta cuando enfrentó a un equipo suplente de Ecuador”. 

Cobijado en una guarida de las doradas hojas de los mundiales, que no conoce de diferencias de edades ni de fronteras ni de nacionalidades, Petete declama: “Fui un tocado por la mano de Dios para poder jugar fútbol, inmortalizando goles y logrando un título mundial. ¿Qué más le puedo pedir a la vida?”   

Nuevamente, hemos respirado trozos de la magia infinita de la Copa Mundial, cuyo trofeo resplandeciente y adrenalina nos conmueve cada cuatro años. Esta vez, gracias a Ricardo Daniel Bertoni, quien -con Nello, Cecconato y la Ciudad del Deporte- se ha confundido entre el español, italiano y el idioma universal de la más redonda de las pasiones.              

Mario Alberto Ramírez, enviado especial a Buenos Aires


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