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03 de enero 1981: Un súper clásico

Martes 03 de Enero de 2017
En un desempate de infarto, Arturo Salah timbró a los 87’ el triunfo de la U ante el Cacique y el boleto a la Libertadores.
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  • 03 de enero 1981: Un súper clásico

El fútbol local, tradicionalmente en receso durante el período estival de sus nostálgicas y grandes épocas, fue el que nos impactó en el umbral de un nuevo almanaque. Y vaya cómo nos impactó, regalándonos la U y Colo Colo uno de los clásicos más inolvidables de su bitácora. El sábado 3 de enero de 1981, los multitudinarios cuadros disputaron en el Estadio Nacional la clasificación a la Copa Libertadores, tras igualar en puntaje en la liguilla y luego de otro inmenso duelo finalizado a uno, cuando Manuel Pellegrini anotó una brillante paloma. A los albos, por diferencia de gol, les bastaba el empate para sacar pasajes a la cita internacional, entonces los pupilos de Fernando Riera estaban llamados a dejar el alma en la cancha para volver a ella: no la jugaban desde 1977, junto a Everton. Y privilegiados sesenta y siete mil hinchas vivieron aquella noche un cúmulo de emociones previo (y hasta el pitazo final, claro) a la apertura de Severino Vasconcelos, anotada con un tiro libre sobre el filo del primer tiempo. A lo Negro Vasco, simplemente, dejando estático al portero Hugo Carballo. Después del descanso, el Tata Riera ordenó un cambio que resultó clave, el de Héctor Hoffens por Luis Alberto Ramos, jugándose la U el todo o nada por el regreso al torneo continental. Así, llegó el equilibrio en los pies de Sandrino Castec, quien a los catorce minutos venció al Gringo Nef. Y entre los 84 y 87, todo el país presenció un desenlace dramático, vibrante, no apto para cardíacos: tras mano de Johnny Ashwell, Carballo contuvo un penal a Carlos Rivas, originándose inmediatamente un ataque tan letal como indeleble en el historial de nuestro balompié. El arquero sacó largo, Arturo Salah cambió de izquierda a derecha, por donde asomó el Chico Hoffens, quien luego de poner un verdadero parque de diversiones en el área popular, cedió atrás para el disparo histórico del propio Salah. Fue el 2-1 para la U, fue un PAR-TI-DA-ZO, fue la noche cuando dijimos “gracias, fútbol chileno”. Y en esta primera evocación de un nuevo ciclo, en la cual honramos uno de los escasos ámbitos de coherencia y de rigor moral, el deporte en general y el fútbol en particular aun con sus naturales imperfecciones, la Casa del Deporte también desea a su ciudad y a sus atletas un muy feliz 2017. ¡Así sea!        

                                                        

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