05 de junio 1991: Colo Colo, amo y señor de América

Martes 05 de Junio de 2018
Con el manual de Mirko, el Albo le dio a Chile la primera Libertadores, coronada con dos fantasías de Lucho Pérez.
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  • 05 de junio 1991: Colo Colo, amo y señor de América

Al fin un club chileno pudo llevar a sus vitrinas un esquivo trofeo, huraño desde 1960 y rasguñado en cuatro ediciones: el 73, por los propios albos; el 75, por U. Española; y el 81 y 82, por Cobreloa. Nueve años después, en el flamante estadio Monumental, la mesa estaba virtualmente servida para el Cacique, conforme al valioso empate en blanco rescatado en Asunción, donde fue expulsado Rubén Martínez, hombre-gol. Pero, a falta del zurdo, de Dabrowski y de Pato Yáñez, asomó en todo su esplendor Lucho Pérez, su señoría, quien empezó a entibiar una gélida noche de miércoles a los doce minutos, cuando Barticciotto y Rubén Espinoza tocaron de primera para dejarlo camino a la apertura ante Olimpia. Tras cartón, el termómetro se elevó al máximo luego de un ataque iniciado por el Coca Mendoza, quien cedió al ex delantero de Huracán para que centrara encontrando a un gigante Chico Pérez, autor de una obra maestra, de un momento culminante: en solo cuatro caricias al balón, entre el idilio con el pecho y el zurdazo a la inmortalidad, el héroe de la finalísima reunió sutileza, inspiración, virtuosismo y bella genialidad para meterse en la Historia. Y con más de media corona en el bolsillo, llegó el corolario de oro de una jornada de ensueño, a cuatro minutos del ocaso de frustraciones, derrotas y de una estafa descomunal sufrida por el mismo Popular, el 73 ante Independiente. El Káiser Pizarro abrió a Barticciotto, sirviéndole éste al mejor estilo de Oreste Corbatta un medido pase a Leonel Herrera Silva, diciéndole: “Tome, Leo, empújela a la gloria; a esa gloria robada hace trece años a su padre, Leonel Herrera Rojas”. Así, categóricos y entre llantos inéditos, Morón, Garrido, Ramírez, Margas, Vilches, Mendoza, Espinoza, Pizarro, Peralta, Martínez, Yáñez, Dabrowski, Barticciotto, Pérez… Mirko Jozic, al fin pudieron entregarle al país un grito ensordecedor, cantado por todos de Arica a Magallanes: “La Copa se mira… ¡y se toca!”.

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