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10 consejos básicos para pacientes que sufren osteoporosis

Miercoles 07 de Octubre de 2020
La Sociedad Española de Reumatología (SER) ha preparado un decálogo de recomendaciones que incluye aspectos relacionados con la dieta o el ejercicio físico.
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La osteoporosis es una enfermedad esquelética en la que se produce una disminución de la densidad de masa ósea. Por este motivo, los huesos se vuelven más porosos, aumenta el número y el tamaño de las cavidades o celdillas que existen en su interior, son más frágiles, resisten peor los golpes y se rompen con mayor facilidad. Las fracturas suelen afectar, fundamentalmente, a las muñecas, la cadera, el húmero y la columna vertebral. Como consecuencia, en la mayoría de ellas suele aparecer dolor, deformidad en el caso de las de columna vertebral, o requerir hospitalización y cirugía.

En España, se estima que la osteoporosis afecta aproximadamente a 2,5 millones de personas mayores de 50 años y es la responsable de unas 25.000 fracturas al año. Y a diferencia de lo que se suele pensar, la osteoporosis no es un problema exclusivo de las mujeres. Se estima que aproximadamente 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 5 hombres mayores de 50 años sufrirá una fractura osteoporótica a lo largo de su vida.

Po ello, conviene tener en cuenta el decálogo compartido por la Sociedad Española de Reumatología (SER) realizado con la colaboración de la Dra. Núria Guañabens, del Servicio de Reumatología del Hospital Clínic de Barcelona y coordinadora del Grupo de Trabajo OsteoResSer.

Decálogo de consejos para pacientes con osteoporosis

Ingesta adecuada de productos con calcio. En líneas generales, se necesita un aporte aproximado de un gramo de calcio al día para que un adulto tenga una buena salud ósea, es decir, el equivalente a un litro de leche. La principal fuente de calcio en la dieta son los productos lácteos, pero los frutos secos (almendras, avellanas, nueces), legumbres (porotos blancos, garbanzos), pescados (sardinas en lata con espinas), vegetales (berro, brócoli), semillas (sésamo) y tofu también son fuentes recomendables.

Exposición “sensata” a la luz del sol. La recomendación general es que haya una exposición diaria al sol de cara, manos y brazos durante 10-15 minutos. Sin embargo, la producción cutánea de vitamina D depende de la estación del año, la latitud geográfica, la hora del día, del color de la piel, la edad y del uso de cremas protectoras solares. En primavera y verano bastará con 10 o 20 minutos, mientras que en invierno podrían ser necesarias hasta dos horas.

Ingesta de alimentos que aportan vitamina D. La principal fuente de vitamina D es la síntesis cutánea a partir de la exposición a la luz del sol. Sin embargo, la dieta también puede contribuir a adquirir las necesidades diarias, a partir de los alimentos enriquecidos con vitamina D (productos lácteos, cereales y margarina) y de la ingesta de pescados grasos. Así, es recomendable incluir en la dieta salmón, sardinas, atún y también, aunque contienen menos cantidad, la yema de huevo, el champiñón o hígado animal como el de ternera.

Nutrición idónea para la salud ósea. Se requiere una ingesta adecuada de proteínas para la salud ósea pero también para mantener la masa muscular, que es un factor importante en la prevención del riesgo de caídas. Adicionalmente se recomienda una dieta sana con frutas y vegetales que son fuentes de vitamina K (hortalizas de hoja verde, verduras como el brócoli y frutas como el kiwi) y magnesio (hortalizas de hoja verde, semillas de calabaza y lino, almendras). La dieta también debería proporcionar zinc y especialmente vitamina B.

Ejercicio físico de forma regular. Es aconsejable realizar ejercicio físico de impacto con el suelo para mantener una buena salud muscular y ósea. Así, el tipo de ejercicio más recomendable es caminar, correr o ejercicio aeróbico de bajo impacto (si la salud de la paciente lo permite). La práctica de bicicleta o la natación, que no implican contacto con el suelo, son muy recomendables para la salud en general, pero tienen poco efecto en el mantenimiento de la masa ósea. Los programas de ejercicio físico generalmente incluyen 20 a 30 minutos practicados de forma regular, 2-3 días a la semana, siempre adaptados a las características de la paciente.

Potenciar las posturas y un balance adecuados. Es recomendable mejorar el balance con programas que incluyan 3 horas a la semana de ejercicio físico dirigido a este fin. También se ha sugerido que la práctica regular de Tai Chi puede mejorar el equilibrio y la percepción del esquema corporal y así, contribuir a una reducción de tropiezos, caídas y pérdidas de equilibrio en individuos de edad avanzada.

Adecuación del medio y otros consejos para evitar caídas. Se recomienda eliminar del entorno del paciente con osteoporosis todos aquellos objetos que puedan facilitar caídas como, por ejemplo: alfombras, cables eléctricos y telefónicos. Además, es recomendable una buena iluminación de la vivienda asegurando el acceso a la luz en el dormitorio y pasillo, así como el uso de alfombras antideslizantes en la bañera o ducha. Otros aspectos importantes son llevar un calzado adecuado evitando los tacones altos, pantuflas flexibles y zapatos con suelas resbaladizas. No se debe olvidar un buen control de la visión.

Evitar fármacos que pueden aumentar el riesgo de caídas. Se recomienda evitar fármacos hipnóticos sedantes, pues la edad avanzada, el sueño deficiente y el uso de estos suelen asociarse y aumentan el riesgo de caídas y fracturas, a través de mecanismos relacionados con el deterioro cognitivo y psicomotor. Todo ello provoca disminución de la coordinación, con alteraciones en el equilibrio y la marcha. También se debe ser cuidadoso con la toma de fármacos psicotrópicos, antipsicóticos y antidepresivos. Se debe ajustar adecuadamente el tratamiento con fármacos antihipertensivos, ya que se han relacionado con el desarrollo de hipotensión y síncope. Su papel en el riesgo de caídas es controvertido, aunque puede haber un aumento del riesgo de caídas al inicio y con la intensificación del tratamiento.

Evitar tabaco y exceso de alcohol. Se recomienda evitar el consumo de tabaco. El papel exacto que desempeña el tabaco en la osteoporosis no está claro, pero se ha descrito una relación directa entre el consumo de tabaco y la disminución de la densidad ósea. También se recomienda no tomar alcohol en exceso, ya que su consumición crónica y abusiva se asocia a un doble efecto nocivo: aumento del riesgo de caídas y reducción de la densidad mineral ósea.

Acudir al médico si ha tenido una fractura tras una caída banal. Se recomienda consultar con su médico si ha sufrido una fractura no inducida por un atropello, accidente deportivo o de automóvil. Es frecuente pensar que “te has fracturado porque has caído”. Su médico valorará si puede ser una fractura por osteoporosis. Su diagnóstico y tratamiento ayudarán a prevenir el desarrollo de nuevas fracturas.


As.com 


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