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En zona carioca, Flamengo conquista su segunda Libertadores de América

Lunes 25 de Noviembre de 2019
Con dos gritos agónicos, el verdugo de Cobreloa en 1981 derribó a River en final arbitrada correctamente por el chileno Roberto Tobar.
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El encuentro definitorio de la actual edición de la principal cita continental de clubes se iba a disputar en nuestro país, no pudiendo albergarlo debido a desastrosos y siniestros motivos extradeportivos. Por esto, la finalísima entre rioplatenses y brasileños se trasladó a Lima, donde Ignacio Prieto se convirtió en 1971 en el primer futbolista chileno en alzar este preciado trofeo, cuando el Nacional uruguayo venció a Estudiantes de La Plata en desempate dirigido por el también chileno Rafael Hormazábal: Prieto, volante en aquel momento del conjunto de Montevideo.

La animada en la capital incaica, fue la primera final en el historial del torneo resuelta en un solo partido, administrándola el silbato de Roberto Tobar, que ya había pitado otros encuentros decisivos del mapa futbolero surcontinental: la ida del año pasado contendida por Boca y River en La Bombonera; y los pleitos definitivos de la última Copa América y de la Recopa Sudamericana, entre varios otros. O sea, el juez nacional presenta un nutrido palmarés, ampliándolo ahora con la designación para dirigir en el Mundial de Clubes de Qatar, el próximo mes.

Además de Tobar, asistido por sus compatriotas Christian Schiemann y Claudio Ríos desde las líneas, representaron también a nuestro fútbol Piero Maza y Carlos Astroza, ambos presentes en la cabina del VAR durante el duelo protagonizado por el Mengao y los Millonarios. Sumemos a Paulo Díaz, quien ingresó a los treinta del segundo período a defender la momentánea ventaja albirroja.

Bajo este contexto histórico y estadístico, Lima acogió el duelo sostenido por dos colosos que también tienen referencias ligadas a Chile: River perdió sus dos primeras finales en Ñuñoa, en 1966 contra Peñarol y en 1976 frente a Cruzeiro, arbitradas por los locales Claudio Vicuña y Alberto Martínez. El Fla, en tanto, no pudo en la segunda final de 1981 ante Cobreloa en el Nacional, logrando un inédito título sí el 23 de noviembre en Montevideo, escenario del desempate donde Zico batió en dos ocasiones al cuadro naranja.

¿Qué ocurrió en el césped del Monumental limeño, concretamente? A catorce minutos de iniciadas las acciones, cuando los pupilos de Marcelo Gallardo desplegaban presión y apostaban al contraataque, el colombiano Rafael Santos Borré abrió el marcador con un certero derechazo tras un desborde emanado por el mismo flanco de la zaga brasileña. A los once de la segunda etapa, luego de los 45 iniciales favorables para el transitorio vencedor, se produjo la primera aproximación clara del equipo adiestrado por el portugués Jorge Jesus.

En ese ataque, Franco Armani contuvo brillantemente un disparo después de una polémica maniobra en la cual el brazo de Nicolás de la Cruz detuvo fortuitamente la trayectoria del balón, debiendo Tobar apelar al VAR ante los exasperados reclamos de los de Río de Janeiro. Tras analizar la acción, el pito chileno no castigó la pena máxima. Restando un minuto para el desenlace, Bruno Henrique ingresó por la banda derecha de la zaga rival, generando en alto nivel el tanto de la paridad marcado por Gabriel Barbosa.

Y cuando todo el continente se aprontaba a asistir a un tiempo adicional de pasmo, un balonazo largo invadió la última zona millonaria, donde Javier Pinola cometió un grueso error ante el acoso del propio Gabigol, quien guapeó para poner un zurdazo recio y triunfante a los 47 en la valla del campeón defensor. El 2-1 irreversible.

Imperó el Fla y una de las torcidas más multitudinarias del mundo, como en el 81. Reinó Gabriel Barbosa, como Zico frente a Cobreloa ese año. Lloró River, como en Chile el 66 y 76. Y Tobar, criterioso y sobrio, revalidó su dominio referil mostrando apenas seis tarjetas amarillas, expulsando a dos protagonistas en momentos intrascendentes y pasando prácticamente inadvertido.

Mario Ramírez Escudero

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