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Insomnio

Miercoles 01 de Abril de 2020
Una de cada tres personas puede presentar dificultades para dormir en algún momento específico durante el año, pero en Chile el 20% de la población padece insomnio crónico, es decir, tiene problemas persistentes para dormir por más de un mes, siendo los más afectados mujeres y adultos mayores.
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¿Qué es el insomnio?

Se considera insomnio:

  • Dificultad para conciliar el sueño (más de 30 minutos).
  • Despertares frecuentes o despertar antes de lo que se quisiera.
  • Sueño no reparador. Siempre y cuando exista la oportunidad y condiciones ambientales adecuadas para dormir.

¿Causas más frecuentes de insomnio?

La mayor parte de los insomnios son síntoma o parte de otra enfermedad y solo alrededor de un 20% de ellos son primarios, es decir, no son asociados ni dependientes de otra condición médica.

Entre el 30 y 50% de los insomnios crónicos se asocian a patologías del ánimo o ansiedad, siendo muchas veces el primer síntoma en aparecer en trastornos depresivos. Un manejo inadecuado puede hacer que fracase el tratamiento de la depresión o aumentar la probabilidad de una recaída. Otras enfermedades del sueño, como el síndrome de piernas inquietas, trastornos de la fase del sueño o apneas del sueño, pueden también causar insomnio. Muchas patologías, como aquellas que cursan con dolor (artritis, fibromialgia) o que interrumpen directamente el sueño (prostatismo, reflujo gastroesofágico), entre otras, también pueden causar insomnio. En ocasiones, puede deberse por efecto adverso a ciertos medicamentos.

Consecuencias del mal dormir

El insomnio o mal dormir crónico se asocia a diversas consecuencias físicas y psicológicas, tales como:

  • Dificultad de concentración, atención y memoria.
  • Mal rendimiento laboral y académico.
  • Fatiga, falta de energía, somnolencia.
  • Síntomas físicos (dolor de cabeza, pesadez estomacal, etc.).
  • Irritabilidad.
  • Mayor frecuencia de depresión y ansiedad.
  • Elevación de la presión arterial y problemas cardiacos.
  • Sobrepeso u obesidad.
  • Diabetes.
  • Mal funcionamiento del sistema inmunológico.

¿Cómo se diagnostica?

En general, basta con una buena entrevista y exámenes de laboratorio generales. Cuando el cuadro es muy crónico, no responde a tratamiento o existen sospechas de otros trastornos de sueño asociados, puede ser necesario realizar un estudio de sueño específico.

Polisomnografía:

Examen del sueño nocturno. Se realiza un registro simultáneo de múltiples variables corporales durante toda la noche, lo que da información global sobre el dormir y diversos trastornos del sueño como ronquidos, resistencia aumentada en la vía aérea, apneas o movimientos periódicos de extremidades.

Actigrafía:

Es un registro prolongado del ciclo sueño-vigilia (por ejemplo por dos semanas) con un aparato similar a un reloj que mide actividad y reposo, permitiendo ver en las condiciones de funcionamiento normal, las horas de sueño, los horarios, hábitos, etc.

Tipos de insomnio primario

El insomnio psicofisiológico: la ansiedad de no poder dormir genera un círculo vicioso desvelando más aún a la persona.

El insomnio paradojal: se percibe que se duerme menos de lo que se está durmiendo realmente.

El insomnio idiopático: en este caso existe fuerte predisposición genética y se ha dormido mal desde la niñez.

¿Cómo se trata el insomnio?

  • Lo más importante es identificar y tratar la causa del insomnio.
  • Cuando es agudo y tiene desencadenantes identificados, se maneja en relación a ellos y se puede apoyar con el uso a cotado de hipnóticos, sin que estos produzcan acostumbramiento o dependencia.
  • Cuando es crónico, los medicamentos para dormir tienden a perder su efecto y generan dependencia, por lo que se evita su uso en lo posible.

Terapia No Farmacológica

Es fundamental en el manejo del insomnio crónico, en especial para poder reducir o dejar fármacos de uso diario. El tratamiento no farmacológico se basa en:

Higiene del Sueño: consiste en reeducar a nuestro reloj biológico con las señales adecuadas para un sueño reparador y en las condiciones apropiadas. Las principales medidas son:

Terapia Cognitivo - Conductual

Cuando se convive con el insomnio por mucho tiempo, se generan una serie de creencias, hábitos y conductas que lo perpetúan. A través de una terapia estructurada, que incluye técnicas de relajación, estos se corrigen logrando finalmente volver a conciliar el sueño de forma espontánea.

La importancia de dormir bien en cada etapa de la vida

Si bien no hay una cantidad de horas ideales para dormir, existen ciertos parámetros de acuerdo a la edad. Lo más importante es que el tiempo que se dedique sea suficiente para obtener una sensación de descanso adecuada.

Insomnio en niños

El insomnio pediátrico es diferente al del adulto, en general el adulto no duerme porque no puede y el niño no duerme porque no quiere. Que los niños duerman bien está relacionado con su adecuado crecimiento físico y cognitivo, pero además de incidir en que tengan buena talla y peso, interviene en otros procesos como concentración, memoria a largo plazo, atención y un sistema inmune fortalecido.

Pero, ¿cuánto debe dormir un niño?. El ciclo del sueño va cambiando desde el nacimiento: los recién nacidos duermen entre 14 y 17 horas al día en promedio, 9 a 13 horas en la etapa pre-escolar y escolar. De 8 a 10 horas por la noche en la adolescencia. Cuando un menor no duerme bien, sus capacidades de aprendizaje y crecimiento se reducen. En muchos casos, los trastornos del sueño pueden causar, incluso, dificultades en la atención y rendimiento escolar, enuresis (orinarse en la cama), síntomas depresivos, problemas de conducta y baja autoestima. Esto puede marcar al niño para toda la vida, de allí la importancia de un diagnóstico y manejos oportunos de estas alteraciones.

Fuente: Clínica Las Condes

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