Escuelas Deportivas: fábricas de valores

Miercoles 21 de Agosto de 2019
Lo importante es que el niño se divierta, y crearle hábitos de vida saludable “para el resto de su vida".
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Finaliza la jornada escolar, miles de niños cogen sus mochilas y se dirigen prestos a campos de entrenamiento donde practican su deporte favorito: el fútbol. Son niños privilegiados que desde muy pequeños aprenden todos los secretos de un deporte que genera pasiones y odios; pero sobre todo, a nivel profesional, es una máquina de generar dinero. Para llegar tan alto, es necesario un trabajo de base del que ilustres referentes nacionales como Sánchez y Vidal no pudieron disfrutar; ni siquiera ídolos locales como “René Meléndez o Gustavo Dalsasso” , todos ellos jugadores que aprendieron en la calle, al más puro estilo de los mejores futbolistas brasileños salidos de las 'favelas'.

Las escuelas infantiles cada vez proliferan más. Son centros de formación en los que niños desde los tres y cuatro años se calzan las botas y saltan al césped artificial para correr detrás del balón, con mucho desparpajo, pero con otro tanto de descontrol. En las gradas, los orgullosos padres sacan pecho convertidos en Pellegrini, dando indicaciones más o menos certeras a sus hijos; sin dejar de hacer aspavientos, tratando de entender por qué el equipo de su hijo pierde por 15 goles de diferencia.

El trabajo de estas escuelas va más allá de lo deportivo. El objetivo de todas ellas es hacer de los pequeños futbolistas grandes personas. Lo consiguen mediante el ejercicio, haciendo que los niños se diviertan y al mismo tiempo alcanzando metas a nivel deportivo. Jorge “Chicho” García, miembro de la Casa del Deporte, en entrevistas, explica que las Escuelas Deportivas son como una familia y se transmiten constantemente valores a los niños pertenecientes a los diferentes sectores de la comuna, conceptos de educación importantes en la vida".

Valores que se van inculcando en el día a día, englobando a padres, educadores y jugadores, valorando el esfuerzo de los que trabajan a diario; es lo que los expertos llamamos 'triángulo deportivo'". Con este método de trabajo "no se evita la violencia, pero hay menos probabilidad de que se desencadene una batalla campal como ha sucedido en algunos campos".

El trabajo que se hacen en los clubes y las escuelas deportivas es impecable. Admitimos niños y niñas desde los 6 hasta los 17 años. Una trayectoria de 11 años en el mismo ambiente, que les permite vivir juntos infinidad de experiencias. "Son muchos años oyendo sus problemas, sus dificultades; para nosotros la mayor satisfacción como escuela, es que estos niños crezcan con fuertes valores, y que nos tengan el mismo aprecio y respeto que a cualquier integrante de su familia" menciona “Chicho” García.

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