La victoria como meta errónea

Miercoles 21 de Agosto de 2019
El trabajo psicológico con los niños en las escuelas deportivas es muy importante. Los niños se ven sometidos a presiones desde muy temprana edad.
45 visitas
  • La victoria como meta errónea

El colegio y las actividades deportivas son sus principales preocupaciones entre los seis y los 14 años, obligaciones que, en ciertos casos, el menor tiene que saber autogestionar para que en el futuro no se convierta en un niño miedoso, con pánico o con pocas habilidades a la hora de relacionarse con los demás.

El deporte es una maqueta de lo que es la vida. A nivel social hay cierta irritabilidad que se traslada a los campos deportivos. Esto se traduce en ambientes de tensión; en terrenos de juego con padres que quieren asumir el rol del entrenador y dan indicaciones aparte de las que da el monitor. Como consecuencia de estas situaciones, tenemos niños completamente descolocados en el campo que no saben a quién hacer caso, porque saben que les espera la riña del entrenador o de su padre en casa, si no le ha hecho caso. Todos estos comportamientos de los adultos pueden desencadenar problemas futuros para el menor en edad de desarrollo.

El objetivo de las escuelas es que los pequeños aprendan el valor de jugar en equipo, pese a que muchos de ellos se fijan en estrellas de la disciplina deportiva y tienden a imitarlos con una forma de jugar más individualista de lo deseable. Combatir este tipo de actitudes en los menores es muy complejo.

Cada país tiene sus ídolos y según, lo que hace que un niño aprecie más jugadores de éxito mundial, depende de los valores de cada uno; siempre tendemos a parecernos a la persona que más apreciamos; eso te da indicios de los valores del niño que no tienen por qué ser malos, si se fijan meramente en lo deportivo. Los modelos dentro de las distintas sociedades y dentro del mundo del deporte nunca se podrán erradicar, pero sí nos permitirán obtener información acerca de qué valores persigue el niño; si se fija en las actitudes positivas de un jugador o si por el contrario, valora más las actitudes negativas.

Hoy en día, se trata de evitar el individualismo; y buscar que los niños disfruten jugando, aprendan a ser humildes y a crecer cada día. Intentar que todos vayan a una; desde el primero hasta el último trabajan para ganar y cuando hay una derrota, es de todos.

En general, la práctica deportiva a cualquier edad es muy beneficiosa para la salud del niño. En edades tempranas es aconsejable potenciar la socialización, porque los niños tienen poco sentido de pertenencia al grupo, se centran más en sí mismos. Elena Eisman, psicoterapeuta clínica y deportiva, acreditada por la División de Psicología de la Actividad Física y del Deporte del Consejo de Colegios Oficiales de Psicólogos (Pacfd), en declaraciones, ha explicado que "la práctica de deporte en grupo beneficia a los niños a partir de 6 y 7 años, porque a esa edad empieza la socialización y el niño está capacitado para la aceptación de turnos, rutinas, modelado. Si los padres prefieren que el niño practique deporte de forma individual, es aconsejable que lo haga antes de esa edad porque aún no necesita socializarse".

A medida que los niños van creciendo y llegan hasta la adolescencia, su propia evolución como personas será la que marcará la decisión de practicar deporte de forma individual o colectiva.

45 visitas

Comenta esta Nota