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Everton, merecedor de una clasificación histórica en Venezuela, vuelve a Viña con la frente en alto

Miercoles 07 de Marzo de 2018
Dominadores absolutos ante el Caracas por la Copa Sudamericana, los viñamarinos mostraron fútbol, corazón, entrega, supremacía, un golazo…
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El deficiente terreno del estadio Metropolitano de Cabudare, ubicado en Barquisimeto, no conspiró anoche para que el representativo de la Ciudad del Deporte desplegara un juego a ras de piso y sin desesperación, para poder revertir la derrota sufrida en Sausalito ante el Caracas. Anoche, el cuadro venezolano esperó el imperioso ataque de Everton, buscando el contragolpe, el cual no pudo prosperar porque prácticamente no llegó al pórtico de Leonardo Figueroa durante gran parte del cotejo.

En cambio, los de Viña del Mar, dueños del balón y de las principales oportunidades para inaugurar y aumentar el marcador, sí llegaron constantemente al área de un rival que en el pleito de ida sacó una estimable cuenta de ahorro, no por aciertos propios. Dominadores del encuentro, entonces, los visitantes tuvieron en los pies de Óscar Salinas y de Iván Ochoa las mayores posibilidades antes del descanso…

A los 24 y 29 minutos, el arquero del anfitrión, Cristhian Flores, impidió aquellas ocasiones a las mencionadas figuras ruleteras, enviando ambas al lanzamiento de esquina cuando las conquistas ya empezaban a festejarse en Viña. La segunda de estas fue la más clara, la de Ochoa, quien enfrentó solo a Flores, luciéndose éste al achicarle la valla al volante mexicano.   

Recién iniciada la segunda mitad, Patricio Rubio casi rompió la igualdad luego de que su disparo bajo y cruzado rozó un vertical. Finalizada esa maniobra del goleador auriazul, Álvaro Madrid reemplazó a Ochoa, generándose en el minuto diecisiete el golazo del encuentro: Lucas Mugni habilitó a Juan Cuevas, quien desde el sector derecho envió un centro calculado a la zona de castigo venezolana, donde el propio Madrid, destapado, aplicó un bello frentazo para desatar la ilusión ruletera. Fue un premio al tesón y al buen juego, ampliamente merecido a esas alturas.  

La mínima diferencia no bastaba, por esto los dirigidos por Pablo Sánchez buscaron con juego criterioso el tanto de la clasificación a la segunda ronda de la Sudamericana, no con centros desesperados, procurándose otras tres posibilidades en los últimos ocho minutos. Las de Pipino Cuevas por medio de un tiro libre, un cabezazo de Rubio y un zurdazo formidable de Mugni desde larga distancia desviado nuevamente al córner por el golero Flores.

Los de la Ciudad del Deporte, superiores en todas las facetas de principio a fin, y con Kevin Medel y Juan Cuevas como máximas figuras, no pudieron anotar la cifra concluyente que los instalaba en una segunda fase internacional, como tampoco se pudo en las Copa Libertadores de 1977 y 2009 ni en la Sudamericana del año pasado. Pero así es el fútbol y el deporte, colmado de vaivenes, de fracasos, de victorias y de revanchas. Ahora, después de esta maciza actuación, digna de un triunfo holgado, a pensar en U. de Chile (el próximo escollo en la escena nacional, en Sausalito) y en las próximas 25 fechas.            

por Mario Ramírez Escudero

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