11 de febrero 1992: Bronca Juniors se desquita en un amistoso

Martes 11 de Febrero de 2020
Nueve meses después del rotundo y vergonzoso 3-1 de Colo-Colo sobre Boca, por la Libertadores, el campeón de ésta disputó La gran revancha en un ambiente reñidísimo.
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En el mundialista estadio José María Minella, de Mar del Plata, el Azul y Oro esperó al vigente campeón continental bajo un clima tan hostil como bélico, debido a la bofetada que sufrió el 22 de mayo de 1991, cuando el equipo de Mirko Jozic lo hundió en la semifinal de la Libertadores. Cuando ambos cuadros violaron el historial de la Dama de América, grabando un episodio repugnante: La batalla de Macul. Ante esa atmósfera repleta de tensión, el duelo arrancó después de que Carlos Navarro Montoya, víctima del pastor alemán Ron en el Monumental, arrojó vulgarmente al piso el banderín de los albos, cedido protocolar y educadamente por el capitán Jaime Pizarro. El visitante afrontó la Copa de la Amistad, inexplicablemente llamada así, engrosado por valores connotados para defender la hegemonía sudamericana, tales como Claudio Borghi, Héctor Adomaitis, Aníbal González, Hugo Rubio… No obstante, los dirigidos por el uruguayo Óscar Tabárez, quien también pasó a los pliegos oscuros aquella noche de terror, invadieron el área rival a los dieciocho minutos, neutralizando Agustín Salvatierra a Antonio Apud con una clara infracción.

Desde el punto penal, José Luis Villarreal venció a Daniel Morón, estableciendo tempranamente el exclusivo tanto del encuentro. Después, el Cacique asumió el rol protagónico por medio de Barticciotto, Rubio y el Tunga González, siendo contrarrestado sí por Juan Simón y Blas Giunta, rudos postes del fondo xeneize. Encima, a los doce de la segunda mitad fue expulsado el Ruso Adomaitis, mermando esto el poder ofensivo del Albo. Entretanto, hubo un suceso tan bochornoso como el perpetrado por el Mono Navarro Montoya al comienzo: la barrabrava de Boca, más peligrosa que el Chapo Guzmán y el Popeye Velásquez, quemó una bandera chilena. Esto ocurrió a siete días del estreno del conjunto nacional en la Libertadores 92, en la cual enfrentó al Newell's Old Boys de Marcelo Bielsa, San Lorenzo, U. Católica y a Coquimbo Unido.

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