25 de febrero 1964: El mejor, el más grande y el más bello entra a la historia

Martes 25 de Febrero de 2020
Ali, El amado de Dios, despojó de la corona de los pesos máximos a Sonny Liston, conquistando su primer título mundial luego de noquearlo en el séptimo round.
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Uno de los tres atletas más geniales de todos los tiempos, según el dictamen de quienes han sido testigos o doctos de todas las reseñas deportivas, disputó su vigésimo combate como profesional cuatro años después de alcanzar el oro olímpico en Roma, en categoría semipesado, catapulta de una leyenda sin analogía sobre los cuadriláteros. Nacido en 1942 bajo el nombre de Cassius Clay y rebautizado en marzo del 64 como Muhammad Ali (El amado de Dios), el Bocón de Kentucky fichó su ingreso a la escena rentada en octubre del 60, tumbando en fallo unánime a Tunney Hunsaker en seis asaltos. Rápidamente, llegó invicto a la pendencia con el Oso Liston pactada a quince vueltas en el Convention Hall de Miami Beach, donde el aspirante a la soñada diadema saltó a la eternidad antes de su propio vaticinio: “En el octavo round mandaré a la lona al Oso feo”. Sobre el Fanfarrón se dijo: “Es un payaso, no podrá contra Sonny”. En cambio, encendiendo la polémica, el influyente Sugar Ray Robinson profetizó: “El retador ganará al dueño del cinturón de la Asociación y del Consejo Mundial”. Y aunque las apuestas lo aplastaban, el púgil de veintidós años bailó frente al rival de 32 desde la primera campanada, esquivándolo como un veterano, dañándolo con el guante zurdo, propinándole un duro castigo, rompiendo todos los pronósticos.

“Liston besará la lona en el octavo”, había sugerido Clay, quien en el sexto asalto dominó al monarca que tras los tres minutos de tregua renunció a la batalla, acusando contusiones en un hombro. Entonces, por nocaut técnico, el nuevo rey rubricó sus predicciones segundos antes del inicio del séptimo. Ahí, el deportista estético y danzarín empezó a festejar en el cuadrilátero, exclamándole al público y a los periodistas: “¡Tráguense sus palabras, tráguenselas... Soy el mejor, el más grande y el más bello… Sacudí al mundo!”. Grabado el primer título de un coloso de todas las épocas, éste continuó flotando como una mariposa y picando como una abeja para convertirse en 1978 en el único boxeador en conquistar tres coronas en el historial de los pesos máximos, finiquitando una carrera excepcional en diciembre de 1981, cuando en Bahamas la Tierra asistió al combate número 61 de Muhammad Ali: físicamente, el tricampeón desapareció en junio de 2016.

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