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CANÍO Y RIVEROS, VARILLAS EN UN TRIUNFO PARA SOÑAR EN GRANDE

Lunes 23 de Marzo de 2020
Ante S. Morning, los de Viña se impusieron 4-1 como visitantes, calzándose la banda de candidatos al título. Ese día, además, Paredes descontó ante Jhonny Herrera
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Mirando nostálgicamente el ayer exitoso y soñando el futuro no distante con inmensidades de esperanzas, historiamos hoy una actuación que comenzó a ilusionar a toda a una ciudad tras 32 años, cristalizada en el Municipal de la Pintana por la Banda Oro y Cielo dirigida por la batuta diferente de Jaime Riveros y de Cristián Canío. Frente a los autobuseros, el cuadro encauzado por Nelson Acosta sacó placa de serio aspirante al título en la duodécima fecha del Campeonato de Apertura, en base a convicción, propuesta asociada, poder ofensivo, fuerza espiritual, valores desequilibrantes. Esto, lo manifestó la estampa mayor del encuentro, Canío, desde el minuto diecisiete del tiempo inicial, ampliando el mismo volante ofensivo la clara superioridad de la visita a los diez de la segunda parte. Tres minutos más tarde, Riveros certificó aquel cartel de candidato, cuando su zurda sugestiva y determinante al mismo tiempo clavó el 3-0 en la valla de Víctor Loyola. Hasta ahí, Everton maniobró a su antojo fortalecido esencialmente en el Ruso Javier Menghini, como también en la constante presencia en el área rival de Mauricio Arias, amén del aporte de Ezequiel Miralles y de Ángel Rojas, asistentes ideales de Canío y Riveros.



Promediando el ST, la enseña bohemia descontó con un tanto intrascendente a la sazón, anotado por una figura que prometía meterse en la historia gigante del fútbol doméstico. Desde el punto penal, Esteban Paredes batió a Johnny Herrera con absoluta propiedad, enviando a su principal víctima al rincón opuesto donde el balón matriculó la conquista número 37 en la trayectoria del Tanque. Así se extendió el duelo Herrera-Paredes, iniciado en marzo de 2001, cuando el Señor Gol de nuestro balompié marcó su primera obra (S. Morning vs. U. de Chile, Santa Laura). A poco del final, Paco Sánchez estableció la consistente victoria viñamarina, festejada a todo pulmón en uno de los vestuarios de La Pintana al son de las duchas y de la voz de Adrián Barilari y de la guitarra de Walter Giardino, creadores de una canción que abrigó como cábala aquella órbita de campeón: Mujer amante, de Rata Blanca. También, los de la Ciudad del Deporte festejaron el ascenso a la cumbre de la tabla, restando siete encuentros para el fin de la fase regular.    


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