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EMPIEZAN LA GALA Y EL JUEGO DE GUANTE BLANCO

Viernes 27 de Marzo de 2020
Campeón reinante de la Copa América, monarca intercontinental el 86 y deportista de selección, el Pipo Gorosito debutó en U. Católica, equipo sensación en 1994-95.
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Manuel Pellegrini, técnico de los cruzados en aquel momento, viajó a Buenos Aires para ver en acción a un mago del esférico, de veintinueve años, que fascinaba en San Lorenzo de Almagro con su guante diestro tras haber conquistado diversos pergaminos de esfera internacional. Ese volante extraordinariamente exquisito, bautizado como Néstor Raúl (en honor a Néstor Raúl Rossi, Pipo Rossi, obelisco del River Plate de los 40 y 50 e ídolo de su padre), ancló definitivamente en Chile enseñando las Copas Libertadores e Intercontinental obtenidas con los Millonarios el 86, además de la Copa América 93: la última lograda por la Albiceleste, en Ecuador, donde también configuraron el plantel vencedor valores que siempre necesitará el espectáculo deportivo, auténticos aportes como Alberto Acosta y el Leo Rodríguez. Laureado, entonces, Gorosito firmó su vínculo con los estudiantiles el viernes 11 de febrero del 94 en Santa Rosa de Las Condes, vistiéndose de albiazul por primera vez hacia fines de marzo en Santa Laura, feudo que albergó el encuentro frente a Deportes Melipilla por la cuarta fecha de la Copa Chile. Luego de un opaco período inaugural del anfitrión, en el cual Víctor Pérez batió a Pato Toledo, el flamante “10” adornó el césped hispano desde el minuto 46, cuando suplió a Juvenal Olmos.



A partir de ese momento el local creció gracias al manejo del trasandino, alcanzando la paridad a ocho del final tras un córner finiquitado por Marcelo Caro en la valla de Aníbal Pinto. Al cabo, el fútbol criollo asistió a un empate a uno, pero sustancialmente al estreno de un deportista que instantáneamente forjó un idilio inalterable con la parcialidad franjeada, fortalecido en la siguiente jornada: Colo Colo y la UC se enfrentaron en el Monumental, grabándose otra igualdad a uno y el primer gol en Chile de quien coqueteaba el balón con la suela, anotado a los 88’ desde los once metros. Y ya sumergidos hondamente en el talento mayúsculo de este APORTE a nuestras canchas, ¿qué más podemos añadir? Su debut en el Torneo Nacional, patentado el 7 de mayo de esa temporada en San Carlos de Apoquindo, con un 5-1 sobre Cobreloa (el Beto Acosta, matador de la Dupla Soñada, marcó dos). Esto, parte de la primera etapa del Pipo abrigado en Las Condes, concluyó en enero del 96, cuando entre lágrimas se despidió de la afición universitaria para viajar al Yokohama Marinos, de Japón…    

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