7 de mayo 1994: CON LA AZUL Y ORO EN LOS HUESOS, IVO SE LLENA LA BOCA DE GOL

Jueves 07 de Mayo de 2020
El chileno Basay, apodado el Rayo, anotó en Salta sus dos primeros tantos para Boca Juniors, en el 4-0 frente a Gimnasia y Tiro.
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Transcurrieron más de dos décadas para ver nuevamente a un compatriota en el balompié argentino, en el cual cuesta una barbaridad imponer términos competitivos y anímicos, principalmente, debido a la fuerte idiosincrasia del jugador de esa parte del mundo. Primeramente, fue Sergio Livingstone quien cosechó aplausos cuando defendió los palos de Racing en 1943, transformándose en ídolo de la Academia a pesar de atajar un solo año en aquel club. Posteriormente, Eladio Rojas alcanzó a mostrar algunos destellos en el mediocampo de River Plate entre 1963 y 1965; y Fernando Riera, entrenador de la Roja del 62, se calzó el buzo de Boca en 1971 y 1972. En abril de 1994, recién, otro chileno se incorporó a uno de esos indiscutibles colosos del fútbol mundial: Ivo Basay, goleador innato de Magallanes, Everton, Stade de Reims y Necaxa precedentemente, se sumó al Xeneize dirigido por César Luis Menotti. El Hueso, delgado y luciendo las medias caídas como también las piernas duras para soportar choques y, al mismo tiempo, hábiles para esquivar golpes, debutó en la quinta fecha del Clausura ante Deportivo Español en el estadio de Huracán, actuando los últimos treinta minutos del empate en blanco.  




Y en la octava jornada, cuando el Rayo arrancó por primera vez como titular, regando la cancha durante los noventa minutos con su bravura, Boca enfrentó en Salta a Gimnasia y Tiro alineando además a Carlos Navarro Montoya, Juan Ernesto Simón, Alberto Márcico, Rubén Polillita da Silva, Sergio Daniel Martínez, John Jairo Tréllez… A los veintiséis, el uruguayo Manteca Martínez empezó a asfaltar la senda del éxito, terminando así la etapa inaugural. En la segunda, apareció a los once otro foráneo para adelantar al Auriazul: Basay, quien con un latigazo de derecha doblegó a Claudio Mele, guardameta de Concepción y de Cobreloa años después. En el 32, el artillero de Everton en 1986 inició un ataque que convirtió en autogol el zaguero salteño Diego Cejas y en el noventa, el mismo Ivo cerró la fiesta xeneize con un verdadero obús de zurda. Luego, el chileno marcó dos cifras más, contra Mandiyú y Rosario Central, completando cuatro en ocho encuentros disputados antes de volver al Necaxa: el cuadro mexicano lo cedió a préstamo por cuatro meses.     

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