CASA DEL DEPORTE

ico-clima
10 ºC
Parcialmente nuboso

28 de mayo 1997: PARA SIEMPRE, LA BOMBA DE ANTOLOGÍA DEL BETO

Jueves 28 de Mayo de 2020
Colo-Colo fue más que la UC, propinándole un 3-1 para avanzar en la Libertadores, pero el explosivo voleo del Beto Acosta cobró perpetua existencia.
136 visitas
  • 28 de mayo 1997: PARA SIEMPRE, LA BOMBA DE ANTOLOGÍA DEL BETO
  • 28 de mayo 1997: PARA SIEMPRE, LA BOMBA DE ANTOLOGÍA DEL BETO
  • 28 de mayo 1997: PARA SIEMPRE, LA BOMBA DE ANTOLOGÍA DEL BETO

Cuatro cotejos coperos disputaron cruzados y albos durante aquella temporada, dos en la fase de grupos y otros dos en cuartos de final. En la primera, igualaron en Ñuñoa, imponiéndose en la revancha el conjunto popular por 2-0 con aciertos de Ivo Basay. Luego, los de Macul dejaron en el camino a un duro rival en la ronda de octavos, Nacional, de Montevideo, haciendo lo propio la UC ante los bolivianos de Oriente Petrolero. Y en cuartos, el representativo comandado por Fernando Carvallo no pudo establecer sobre el Cacique una ventaja acaso definitoria, al ganar por una menuda ventaja en la ida: 2-1, con anotaciones de David Bisconti y Alberto Federico Acosta. En el pleito decisivo para clasificar a semifinales, el Monumental vio desde el arranque una estupenda exhibición de dinámica, potencia y garra del local, refrendada tempranamente en la red, cuando Fernando Vergara batió a los cinco minutos a Nelson Tapia. A los once, sin embargo, tras un desborde de Jaime Pizarro el continente quedó extasiado ante el golazo del Beto Acosta: el ex matador de San Lorenzo y de Boca Junios estampó de un voleo y para siempre en el arco de la memoria eterna un impacto destructor, entre la cara externa y el empeine derecho, fusilando virtualmente a Marcelo Ramírez desde diez metros.

Manejado por un conductor tan brillante como José Luis Sierra y con dos atacantes como Basay y Vergara, el dueño de casa confirmó en la segunda parte la abrumadora superioridad sobre su vencido, a pesar del transitorio equilibrio en las cifras. Por eso, no tardó en desnivelar la brega por medio de aquel conductor, quien en el minuto cinco dejó absolutamente estático a Tapia con un zurdazo lleno de precisión. Y a los diecinueve, el Hueso Basay señaló el 3-1 desde el punto penal, ventaja conservada hasta el desenlace frente a un cuadro que fue la imagen del desorden y la impotencia en este período. Con el tanto de Basay, además, Colo-Colo se adentró en una de las semifinales gracias a la mejor diferencia de gol, disputándolas contra un elenco que ganó su primera Libertadores en Chile: Cruzeiro, Bestia negra de River Plate en el desempate de 1976.    

136 visitas

Comenta esta Nota