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17 de julio 1977: EN UNA GOLEADA CLÁSICA, 5-4, EL BALLET FUE ALBO

Viernes 17 de Julio de 2020
Talentosas figuras, verdaderos aportes foráneos, corrección de los protagonistas en un estadio lleno y nueve goles estampó un gran derbi: lo ganó el Albo de Puskas… ¡y el fútbol!
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Si la primera edición de esta octogenaria rivalidad inscribió seis tantos en el tablero de los Campos de Sports, de Ñuñoa, donde los albos triunfaron por 6-0 en agosto de 1938, acaso destinó emocionantes enfrentamientos para el futuro. Como el disputado en enero de 1963, cuando el Ballet Azul edificado por Luis Álamos se impuso por 6-3, con tres cifras de Carlos Campos y otras de Ernesto Álvarez, Braulio Musso y Rubén Marcos anotadas frente a Misael Escuti. Y como el grabado para siempre en la decimocuarta fecha del Campeonato Nacional 77, en la cual el campeón defensor del balompié local, Everton, derrotó 4-3 a Wanderers en Valparaíso: Sergio Ahumada, en dos ocasiones, José Luis Ceballos y Américo Jorge Ramón Spedaletti decretaron el éxito de los viñamarinos. En Ñuñoa, ante sesenta mil almas y tras un gustoso aperitivo (el empate a uno entre U. Española y el Lota Schwager de Vicente Cantatore, en el que marcaron el hispano Jorge Peredo y el Hippie Eduardo Jiménez), la U conducida por Luis Ibarra desafió a un rival que desde 1972 no lograba el título nacional. Por su parte, la enseña estudiantil no lo conseguía desde 1969. Por esto, ambos cuadros lucharon aquella temporada contra la hegemonía impuesta por ruleteros e ibéricos.  



Y fueron los dirigidos por el húngaro-español Ferenc Puskas, figura monumental del Real Madrid de los 50 y 60, quienes se pusieron en ventaja por medio de Ramón Héctor Ponce y de Luis Díaz, a los quince y veintidós minutos. Luego, Eduardo Peralta capitalizó un inmenso error de Adolfo Nef, disparando desde 35 metros para mermar diferencias. En el 38, Ponce mostró toda su vigencia y celeridad por la banda derecha, generando tras su inconfundible centro a la carrera el infortunio de Manuel Pellegrini: en el natural afán por despejar el balón, el Ingeniero batió de manera espectacular su propia valla. Las emociones volvieron a los siete del complemento, con un voleo de Alberto Quintano, ampliándolas a los treinta el Pollo Jorge Neumann, autor de un golazo. Pero Juan Carlos Orellana y un inspirado Mané Ponce, entre los 34 y los 43, desnivelaron todo ante Hugo Carballo, firmando además el pleito con más goles de la historia entre el Cacique y la U junto al 6-3 apuntado en 1963. Finalmente, el Vitrola Jorge Luis Ghiso -campeón con Everton en la Copa Chile 84-, anotó desde el punto penal la cuarta conquista laica y Puskas, quien jugó el Mundial del 62 por España en Sausalito, se fue a festejar una de las pocas gracias que obtuvo en su breve paso por Chile: en la 27° fecha, restando siete para el final del torneo, fue cesado.

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