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11 de agosto 1998: EN SU REGRESO A LOS AZULES, EL LEO SACUDE AL ROJO DE MENOTTI

Martes 11 de Agosto de 2020
Anotando dos golazos ante Independiente, de Avellaneda, el Leo Rodríguez firmó su segundo debut en la U, esta vez con un 3-0 por la Copa Mercosur.
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  • 11 de agosto 1998: EN SU REGRESO A LOS AZULES, EL LEO SACUDE AL ROJO DE MENOTTI

Los estudiantes se estrenaron en la primera edición de este torneo subcontinental en Montevideo, cayendo por la mínima cuenta ante Nacional, uno de los rivales con mayor oficio copero de Sudamérica, dentro de un grupo compuesto también por Palmeiras y el Rojo de Avellaneda. Tras ese revés, el representativo chileno afrontó su segundo partido, recibiendo en Ñuñoa al ganador de más Copa Libertadores (7), dirigido en esa ocasión por un estratego de renombre mundial: César Luis Menotti. El local, por su lado, marcó el retorno desde el América mexicano de Leonardo Adrián Rodríguez, figura despampanante de la selección argentina campeona en la Copa América de Chile 91 y de la misma U en 1995. Respaldados en el Superman Vargas, Ricardo Rojas, Pablo Galdames, Esteban Valencia, Edison Mafla, Pedro Heidi González y en el propio Leo, el Azul comenzó a los veintisiete minutos a desdibujar el planteo del verdadero Rey de Copas, representado aquella noche por Faryd Mondragón, Gabriel Milito, Alfredo Cascini, Daniel Garnero, Julio César Toresani… En dicho instante, Lucho Musrri dejó en franca posición de gol al Heidi González, quien, como fue tradicional durante largas temporadas, sorteó sin dificultades al guardameta colombiano.  

Y a los 36, apareció en toda su dimensión el Leo Rodríguez para estirar el marcador con un zapatazo desde veintiún metros, que se coló en un rincón inalcanzable para Mondragón. Enfervorizada con la inobjetable ventaja transitoria, la parcialidad laica le pidió más a los suyos en la segunda mitad, quienes sentenciaron el 3-0 por la Copa Mercosur con un golazo: lo inició Mafla, quien se juntó con Flavio Maestri y Pedro González, cediendo este muellemente el balón al también campeón de América en 1993, que no tuvo piedad ante el portero de los trasandinos. Esto, un canto al juego asociado y a cómo de sebe definir, ocurrió en el minuto veintiuno. Y sobre el filo de esta etapa, Cristián Castañeda reemplazó al bonaerense, que dejó el campo del Estadio Nacional bajo una ovación estremecedora. Cómo no, si se había reestrenado un APORTE para nuestro fútbol, campeón nuevamente con la U de Chile en 1999 y 2000.                         

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