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28 de septiembre 2008: DE NUEVO, EVERTON LE ANOTA TRES AL CACIQUE, ESTA VEZ EN ZONA VIÑAMARINA

Lunes 28 de Septiembre de 2020
El 3-1 sobre Colo-Colo, el Oro y Cielo lo definió a los 88 y 92 minutos con tantos de Miralles y Saavedra. El arco cerro de Sausalito, una vez más, cobijó las tres obras viñamarinas.
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Con Marcelo Barticciotto en el banco, tras el rotundo fracaso que sufrió en la finalísima del Apertura en Sausalito bajo el mando de Fernando Astengo, el Cacique se presentó en la Ciudad del Deporte para medirse con el campeón defensor, por la decimocuarta fecha del Clausura. Festival en Viña, entonces, porque la multitud presenció uno de los mejores encuentros de las últimas décadas, el cual entregó tantos de excelente factura y un desenlace de alto vuelo emocional. A cinco minutos de la partida, cuando Cristián Oviedo derribó dentro del área a Luis Pedro Figueroa, comenzaron las fuertes pulsaciones: Lucas Barrios disparó desde los doce pasos, no pudiendo vulnerar los 1.87 centímetros de Gustavo Dalsasso, quien pasó a convertirse en factor determinante del juego al contener la pena máxima. A pesar del fiasco del hombre gol del visitante, este se adueñó del campo viñamarino durante la primera etapa, creándose además tres ocasiones claras para enmendar el yerro de Barrios. Pero en la puerta del Oro y Cielo estuvo San Dalsasso, quien ahogó el grito triunfal del Albo para seguir alzándose en la figura mayor de un partidazo, cuyo lapso inicial terminó sin anotaciones y bajo una aclamación unánime. El festival del gol lo abrió el forastero a los ocho minutos de la siguiente fracción…

Sí, cuando Figueroa anotó con elevada exquisitez luego de recibir un soberbio balonazo largo de Macnelly Torres, volante barranquillero. Jaime Riveros, Cristián Canío, Ezequiel Miralles y Dalsasso, piezas capitales de un cuadro ganador, sintieron aquella genialidad, desatándose desde ese instante el ciclón auriazul y la avidez de su piloto de ataque. En el veinticinco, la peor pesadilla que tuvo la visita, Miralles, invadió por la derecha la zona adversaria y tras guapear frente a Gonzalo Jara colocó el balón entre el primer poste y Cristián Muñoz. Entre uno de los verticales del arco cerro, aquel marco del perpetuo 3 de junio de la misma temporada. Y como este fue un duelo tan notable como dramático, resuelto en una agónica Zona Ruletera, los de la Ciudad del Deporte lo empezaron a desequilibrar a dos del final: nuevamente el delantero bahiense escapó hacia la valla popular, por la izquierda esta vez, definiendo con el pie zurdo al primer palo. Eze Miralles, verdugo de Muñoz. Y en el segundo minuto suplementario, Fernando Saavedra disparó desde unos diecisiete metros para estructurar un sonado 3-1 ante la escuadra que tres meses más tarde, frente a Palestino, alcanzó su 28° título.

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