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30 de septiembre 1987: PEÑAROL, CURTIDO EN PROEZAS, ROMPE UNA INVULNERABILIDAD DE 51 PARTIDOS

Miercoles 30 de Septiembre de 2020
Peñarol de los Milagros, apodo creado por un señero periodista argentino, Juvenal, detuvo el largo invicto de Independiente como local en la Libertadores vs. rivales foráneos. En Avellaneda, venció 4-2 al Rojo.
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Una vez más, como indica su amplísima bitácora de hazañas, el fútbol uruguayo asombró en 1987, cuando en Buenos Aires levantó su decimotercera Copa América tras vencer en semifinales a Argentina -campeón mundial en aquel momento- y a la Roja en la final, conforme a dos gruesos errores de Roberto Rojas. Dos meses después, en el marco de la semifinal de la Copa Libertadores, fue Peñarol el que desmanteló un record impresionante en la misma ribera rioplatense una noche de miércoles: el de Independiente, invicto como local en 51 encuentros ante cuadros extranjeros por la cita subcontinental. Desde 1964, cuando alcanzó su primera Libertadores de las siete que ostenta, el Rojo de Avellaneda conservaba esa insólita marca. En la antigua Doble Visera, un equipazo integrado por Néstor Clausen, Hugo Villaverde, Rogelio Delgado, Ricardo Giusti, Claudio Marangoni, Gerardo Reinoso, Sergio Merlini, José Percudani y Ricardo Bochini, enfrentó aun irreverente elenco compuesto en su mayoría por valores de veintidós y veintitrés años. Luego de un primer tiempo ardoroso y vehemente, la ceremonia del éxtasis y de la congoja se vivió entre los trece y 43 minutos del complemento, donde los muchachos orientados por Óscar Tabárez enmudecieron a la fanaticada del Rey de Copas.

Empalmando un centro de Daniel Vidal, apareció la cabeza de Diego Aguirre para abrir la debacle de Independiente, acrecentada a los veinticuatro con el tanto de Jorge Cabrera. A los treinta, tras una incalificable infracción de Pedro Monzón sobre el arquero Eduardo Pereira, estrechó el marcador Alejandro Barberón. Pronto, en el 37, Eduardo da Silva anotó el 3-1 en excelente gestión personal ante Luis Alberto Islas. Pero el campeón de las ediciones del 73 y 75, obtenidas frente a Colo-Colo y U. Española, volvió a descontar a los 36 con reñida anotación de Pelito Percudani. Y restando dos minutos para la postrimería de uno de los mejores duelos de la historia copera, Vidal condujo otro contraataque ganador, rematado por Cabrera. Silenciado el campo de Independiente, tal como el Maracaná en 1950 cuando el milagro uruguayo contra Brasil en la final, el meta Pereira, Obdulio Trasante, José Perdomo y Gustavo Matosas -los “veteranos” del vencedor- lideraron el paso de su cuadro hacia la finalísima. Esta, luego de dos batallas sostenidas con América de Cali, tuvo su desempate en el Nacional de Chile, donde Diego Aguirre marcó la solitaria obra del pleito en el… ¡120!

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