CASA DEL DEPORTE

ico-clima
14 ºC
Muy nuboso

17 de marzo 2009: Everton, épico en suelo Trasandino

Miercoles 17 de Marzo de 2021
Jamás un cuadro chileno había ganado en Argentina por la Libertadores: Dalsasso, Gutiérrez, Ribery y un gran plantel consiguieron la hazaña.
90 visitas
  • 17 de marzo 2009: Everton, épico en suelo Trasandino

¿Es difícil para el fútbol chileno imponerse en Argentina en el marco de la Copa Libertadores y de eliminatorias mundialistas? Qué pregunta: claro que sí. Si revisa la Historia, no encontrará éxitos nacionales en el certamen de clubes a partir de 1963, de cuando Boca venció al Ballet Azul de la U por la mínima en la Bombonera. Desde aquel año, ni Colo Colo ni U. Española ni la UC, ni nadie, volvieron a Chile saboreando el néctar de la victoria. Sin embargo, esa Historia adversa la pulverizó Everton el martes 17-3-2009 en su segundo concurso copero tras su estreno en 1977, año en el cual enfrentó a la U y a los paraguayos Olimpia y Libertad. El conjunto de la Ciudad del Deporte, dirigido por Nelson Acosta, puso fin a la paternidad trasandina ante Lanús en Buenos Aires, donde Gustavo Dalsasso, Rodrigo Ramírez, Cristian Oviedo, Adrián Rojas, Roberto Floris; Nicolás Freitas, Leandro Delgado, Mathías Vidangossy, Jaime Riveros; Ezequiel Miralles y Roberto Gutiérrez cumplieron una actuación formidable. Junto a Fernando Manríquez y a José Luis Ribery Muñoz, quienes a los ochenta y 87 minutos ingresaron a torcer el destino luego de la apertura local anotada a los 29 de la parte inicial después de un penal contenido parcialmente por San Dalsasso, y de un tanto de colección del forastero. Los viñamarinos no se amilanaron con la tempranera desventaja, mostrando un corazón de oro para cristalizar un hito bajo el cielo bonaerense, el cual comenzó a coronarse a los siete del complemento. En ese instante, el Pájaro Gutiérrez enfiló hacia el pórtico custodiado por Bossio, quien vio pasar un obús despachado por la zurda del atacante ruletero, culminando con un GOLAZO un contragolpe matador. Faltando apenas tres minutos para el final, Ribery reemplazó a Gutiérrez, no a un hombre defensivo para cuidar un empate valioso a las claras en un terreno inexpugnable. Y en los descuentos, ¡a los 48 exactamente!, el recién ingresado recogió un centro a ocho metros del arco, definiendo con sangre fría a un rincón bajo para darle al deporte viñamarino y al balompié nacional una conquista sin precedentes. Ahí, explotó de júbilo todo el plantel de la Ciudad del Deporte, como también Acosta e Ítalo Traverso fundidos en un abrazo, el presidente Antonio Bloise Ramos, la hinchada que viajó ilusionada. Y la Ciudad Bella, que desde acá se solazó con la heroica entrega del entonces campeón chileno.

90 visitas

Comenta esta Nota